UN CAMPEÓN SECUESTRADO

UN CAMPEÓN SECUESTRADO

Desde octubre pasado, cada vez que en la casa de la familia Alzate Rendón, en el barrio Collarejo de Cartago (Valle), timbra el teléfono o llaman a la puerta se abre una luz de esperanza.

04 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Desde octubre pasado, cada vez que en la casa de la familia Alzate Rendón, en el barrio Collarejo de Cartago (Valle), timbra el teléfono o llaman a la puerta se abre una luz de esperanza.

Una de esas llamadas puede significar el regreso de Uberney, campeón nacional de ciclomontañismo y el mayor de los tres hijos de esa familia, secuestrado en una pesca milagrosa en carreteras del Magdalena.

Su madre, Ana de Dios Rendón, no ha tenido noticias de él desde hace casi cuatro meses. Y su esposa Patricia no sabe qué decirle a su hijo Sebastián, de 2 años.

Mi bebé todos los días pregunta por su papá. Yo le digo que está corriendo en bicicleta, en una ciudad muy lejana y que por eso se demorará. Pero siento que ya no me cree , dice Patricia, que se ha puesto al frente del taller de bicicletas de su esposo.

El 11 de octubre del 2002, Uberney, de 29 años, participó en Valledupar (Cesar), en una valida nacional de ciclomontañismo, en la cual estaba de primero en puntos.

Después de la competencia, él, su cuñado Darío Aldana y su amigo Cristian Rendón decidieron que era el momento de conocer el mar y se fueron en un carro prestado a Santa Marta.

Media hora antes de llegar a su destino, en un caserío conocido como El Poblado, fueron víctimas de un retén. A los tres se los llevaron. El vehículo, las maletas y las bicicletas aparecieron abandonadas al día siguiente.

Veinte días después del secuestro, liberaron a Cristian sin que los captores hayan exigido contra prestación. Luego, a través de una llamada telefónica exigieron una suma que no ha sido precisada por la familia para liberar a Uberney y a Darío.

Con las pocas lágrimas que todavía brotan de sus ojos, Ana de Dios recuerda que, como pudieron, vendieron hasta la herramienta del taller de bicicletas para reunir el dinero y lo enviaron. Eso fue a comienzos de enero. Pero solo liberaron a Darío, el 13 de enero pasado.

En casa de la familia Alzate Rendón ya no saben qué hacer. Luis Angel, el padre, dice que ya no tienen cómo conseguir más plata. Recuerda que son gente pobre, residentes en uno de los barrios más populares de Cartago, y pide que le entreguen a su hijo. A este clamor se unen sus hermanos Alexánder y Gloria.

Aún no se sabe quién tiene a Uberney. La familia asegura que los secuestradores, la única vez que se comunicaron con ellos, no se identificaron como miembros de un grupo en particular. Los dos liberados aseguran que en cautiverio no les vieron identificación, por lo que creen que se trata de delincuentes comunes.

Sin embargo, las autoridades creen que están en poder del Eln, porque el área donde fueron plagiados es de su influencia.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.