ECUADOR HABLA COLOMBIANO

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Acento cartagenero para criar niños, paisa para trabajar en las fincas o para vender accesorios de celulares en las calles, pastuso para recoger flores en los cultivos

26 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Acento cartagenero para criar niños, paisa para trabajar en las fincas o para vender accesorios de celulares en las calles, pastuso para recoger flores en los cultivos.

En el Ecuador dolarizado de hoy en día es cada vez más frecuente encontrarse con colombianos que han decidido buscar trabajo de este lado de la frontera y que reemplazan a millones de ecuatorianos que emigraron o que prefieren no trabajar porque cada mes reciben las remesas que les envían sus familiares desde España o E.U.

Es el caso de Nereida, una cartagenera de 27 años que decidió venirse para trabajar como empleada doméstica a cuidar niños ecuatorianos. Todo comenzó cuando una amiga suya le propuso que siguiera su ejemplo pues una amiga de su patrona no conseguía empleada en Quito.

Ella, una desplazada de Bolívar, había encontrado trabajo en la capital donde gana significativamente más que lo que ganaba en Cartagena haciendo exactamente lo mismo: arreglar casa y cuidar niños. En Quito no gasta prácticamente nada porque sus patrones le proporcionan casa y comida, y lo que ahorra (gana 200 dólares) lo envía a sus padres que viven en una difícil situación en Cartagena. El caso de Nereida era idéntico así que decidió viajar a Ecuador con su amiga que estaba en Cartagena de vacaciones por Navidad.

En Medellín se les unieron tres chicas más que iban a lo mismo en Quito. Una de ellas llevaba a dos sobrinas con trabajo asegurado pues las amigas de su patrona necesitaban urgentemente empleadas. Las cinco pasaron juntas la frontera sin problema con su permiso de estadía de turismo por tres meses.

Nereida está ahora en Quito, extraña Cartagena pero está feliz de poder ayudar a su papá que sufre de una grave dolencia en sus riñones. Su patrona había pasado casi dos años intentando encontrar una empleada doméstica pero las pocas con las que había tenido suerte se habían ido a España.

Agricultores.

La historia de Nereida parece repetirse por todo el territorio ecuatoriano donde cada vez hay más mano de obra colombiana. Sebastián Andrade, un hacendado quiteño, decidió hace cuatro meses contratar a una empresa que emplea exclusivamente colombianos para que le hagan los trabajos de limpieza en su plantación de 500 hectáreas de palma africana.

Vienen una vez al mes con guadañas mecánicas y trabajan desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Me resulta mucho más barato que conseguir trabajadores ecuatorianos que cada vez son más escasos y además me ahorro la obligación de darles casa , le dijo Andrade a EL TIEMPO en su hacienda cercana a Santo Domingo de los Colorados, una zona con fuerte migración colombiana.

Andrade no cree que todos los colombianos sean delincuentes como mucha gente piensa en el Ecuador y, más bien, reconoce que son mejores trabajadores y mucho más responsables que sus colegas ecuatorianos.

La empresa que trabaja para Andrade no paga seguro social a sus empleados porque son ilegales y les costean un viaje hasta Colombia cada tres meses para que renueven sus visas de turistas .

El ejemplo de Andrade lo están siguiendo otros finqueros de la zona como un vecino suyo que busca mano de obra colombiana para la cosecha de naranjas que se avecina pues pagando los 8 dólares diarios que le piden los ecuatorianos simplemente no podría cubrir costos.

En efecto, en Ecuador el problema de la mano de obra se ha acentuado en los últimos años. Primero fue la migración de casi dos millones de ecuatorianos que se fueron despechados de la crisis y que eran, en su gran mayoría, mano de obra experimentada y calificada. Luego vino la dolarización que encareció todo y que ha hecho que en Quito, por ejemplo, un albañil cobre de 400 a 440 dólares mensuales, un salario que antes podía cobrar una secretaria o un profesional medio.

Alto costo.

La situación parece ser mucho más angustiante en Cuenca y todas las poblaciones del sur del país donde el fenómeno de la migración es mucho más antigua y dramática. Por eso, muchas empresas contratan albañiles y obreros colombianos y peruanos que también están emigrando al país.

Aquí un albañil gana entre 500 y 600 dólares al mes , sostiene Rodrigo Matute, periodista del diario HOY que sigue de cerca al tema en Cuenca. Es por eso que en esta ciudad se ha hecho costumbre contratar a empresas constructoras que emplean exclusivamente a colombianos y peruanos.

Ricardo Tello, periodista de El Universo especializado en el tema de la migración sostiene que actualmente hay por lo menos dos mil colombianos que trabajan ilegalmente en Cuenca y que actualmente están tratando de asociarse para defender sus derechos ante la Cancillería pues Colombia suprimió el consulado en esta ciudad.

Pero mientras crece la mano de obra colombiana, donde es apreciada como buena y muy profesional, también aparecen quienes acusan a los colombianos de ser los culpables de la ola delictiva que existe en el país.

La Policía incluso ha pedido que se pida visa a quienes ingresan al país. Pero mientras Ecuador siga tan caro como está, todo parece indicar que las Nereidas de Cartagena seguirán llegando por Rumichaca.

FOTO: MUCHOS COLOMBIANOS también se dedican a la economía informal y como este mimo han exportado su manera de ganarse la vida a Ecuador.

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