SAN VICTORINO, UN PASO ATRÁS

SAN VICTORINO, UN PASO ATRÁS

Todos los días Absalón Rodríguez ve cómo un nuevo mal le aparece a la plazoleta. Sentado en un banco de madera cerca de la calle 13 vio cuando el primer indigente se bajó los pantalones para convertir el jardín en baño público.

26 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Todos los días Absalón Rodríguez ve cómo un nuevo mal le aparece a la plazoleta. Sentado en un banco de madera cerca de la calle 13 vio cuando el primer indigente se bajó los pantalones para convertir el jardín en baño público.

El viejo Absalón dice que a sus 74 años la memoria nunca le falla, por eso con resolución cuenta que la Plazoleta de San Victorino llevaba solo tres días de entregada cuando la inauguraron como letrina .

Después llegaron las muchachas alegres , como él les dice, concertando citas a sus amores clandestinos. A los pocos meses se comenzaron a levantar los adoquines, justo cuando empezó la romería de los vendedores ambulantes que juegan a las escondidas con la Policía.

Como en una adivinanza Absalón cuenta la historia sinfín de esa persecución: Se van cuando ellos llegan (la policía). Pero apenas se van, ellos (los vendedores) vuelven a volver (sic) .

Sentado en una banca con otros dos amigos Claudio Celis y Francisco Gómez , Rodríguez mira a su alrededor y suelta otra sentencia. Le habrán metido mucha plata, pero no pasan más de dos años para que vuelva a ser lo de antes .

Y no le falta razón. Tres años y 8.000 millones de pesos después de haber sido recuperada, la Plazoleta de San Victorino registra un preocupante deterioro. El jardín del costado occidental es un muladar en donde se mezcla pasto alto donde todavía existe con basura, desechos humanos y de animales y vidrios rotos.

Del otro lado, la escultura La Mariposa de Edgar Negret es una suerte de tobogán por donde algunos niños se deslizan y el papel donde románticos incógnitos inmortalizan amores con pintura en aerosol.

Adoquines sueltos, tapas de desagues robadas, basura y suciedad complementan el cuadro de un paciente que hace solo dos años fue modelo de restitución del espacio público.

El hecho es tan preocupante que el concejal Juan Carlos Flórez (Ind) le recordó a la Administración Distrital que San Victorino es decisivo para continuar con la recuperación del centro. De la plazoleta salieron 1.500 vendedores que la ocupaban, ese fue el primer paso en un ambicioso programa de renovación urbana que contempla la recuperación del cuadrante entre las calles 13 y 6a. y de las carreras 10a. a la Caracas.

El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) aseguró que actualmente se está desarrollando un contrato de mantenimiento en el que se han arreglado baldosas, luminarias y se tiene programado reparar la escultura central. Pero nada de esto se nota en medio del evidente descuido.

Los comerciantes, con la colaboración de los lustrabotas, programan jornadas de aseo de la plaza, esfuerzo que no cuenta con el apoyo de algunos ciudadanos que visitan el lugar.

Precisamente, el IDU asegura que una de las principales dificultades para garantizar el buen estado de la plaza, es que los visitantes no son conscientes de su responsabilidad frente a la conservación.

FOTO.

- LOS PERROS NO son los únicos que hacen de las suyas en el jardín de la plazoleta, los indigentes también la utilizan como baños.

- ESTE ES EL estado del adoquín en el costado sur de la Plazoleta. También se han robado las tapas de los desagues.

Fotos Miguel Menéndez / EL TIEMPO

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