PROBLEMAS DEL AUTOMÓVIL

PROBLEMAS DEL AUTOMÓVIL

Los autos se han convertido en un problema en Bogotá. Pero no en el sentido habitual de contaminar, ocupar andenes o causar accidentes. Ahora se quieren hacer desaparecer de la ciudad y para ello se adoptan toda suerte de disposiciones oficiales. Curiosamente ninguna de ellas busca organizar el tráfico de vehículos en las calles, sólo intentan hacer difícil que los autos se detengan en alguna parte, salvo en los parqueaderos privados cuyo negocio debe prosperar con estas medidas. De donde salen estas ideas?

06 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Los autos se han convertido en un problema en Bogotá. Pero no en el sentido habitual de contaminar, ocupar andenes o causar accidentes. Ahora se quieren hacer desaparecer de la ciudad y para ello se adoptan toda suerte de disposiciones oficiales. Curiosamente ninguna de ellas busca organizar el tráfico de vehículos en las calles, sólo intentan hacer difícil que los autos se detengan en alguna parte, salvo en los parqueaderos privados cuyo negocio debe prosperar con estas medidas. De donde salen estas ideas?.

Ordenar el tráfico automotor es uno de los problemas que se tienen que afrontar en una gran ciudad. Esto incluye todos los vehículos que circulan por las vías: buses, busetas, colectivos, taxis bicicletas, motocicletas, automóviles e incluso hasta las zorras. Estos vehículos no siempre se mueven, en algún momento deben detenerse a recoger o dejar pasajeros y carga, deben estacionarse durante unas pocas o muchas horas. En las grandes metrópolis este último problema se regula empleando tanto el espacio de las calles como los estacionamientos privados. Aún así, es un problema. En Bogotá se quiere ir más allá y suprimir casi totalmente el estacionamiento en vía pública.

Al mismo tiempo se aspira a aumentar la producción, importación y venta de automóviles, uno de los renglones que sostienen la precaria economía nacional. Más aún, ahora se favorece la importación y se castiga la producción nacional. Puede alguien entender esto?.

En el mundo moderno el automóvil es un mal necesario. Desde su invención y difusión, el automóvil ha hecho crecer las ciudades en la forma en que han crecido, han generado dependencia en la ciudadanía y se ofrecen todavía como símbolo de prestigio y de poder. La industria automotriz mundial es poderosa y no deja de crecer. Hace unos años se hacía mirar con compasión a los pobres países comunistas como China y Cuba, en los que la población tenía que movilizarse en bicicleta.

Hoy se quiere vender la idea de la bicicleta como el medio ideal de transporte en una sociedad neoliberal. Puede alguien entender esto?.

Una manera de reducir el impacto del automóvil en la ciudad es, obviamente, ofrecer un sistema eficiente y organizado de transporte público. TransMilenio en Bogotá es una posibilidad que, comparativamente con el resto de la oferta, es bastante aceptable y su efecto sobre la reducción del uso del automóvil es mínimo. El Día sin carro es un festival de buses, busetas y taxis y su impacto es más simbólico que real.

En estas condiciones lo más sensato es organizar bien los vehículos tanto en movimiento como quietos. Las sanciones son rentables para la Administración pero no educan necesariamente a la ciudadanía. Ser más civilizados que la civilización, sin haber pasado por ella, es una aspiración difícil de alcanzar.

* Arquitecto y urbanista

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