VOLUNTARISMO Y OTROS TEMAS

VOLUNTARISMO Y OTROS TEMAS

Los recientes hechos que tienen que ver con la marcha de los negocios y la inversión, nacional o extranjera en Colombia, nos colocan en la disyuntiva, de creer en las bondades que se generarán por el ajuste fiscal (así nos metan la mano al bolsillo) y en el impacto positivo sobre los costos laborales de la reforma idem y de la pensional, para generar empleos a tutiplén,, o tener la prudencia necesaria para establecer hasta donde nuestras expectativas se compadecen con una demanda restringida y con problemas de orden público insolutos.

24 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Los recientes hechos que tienen que ver con la marcha de los negocios y la inversión, nacional o extranjera en Colombia, nos colocan en la disyuntiva, de creer en las bondades que se generarán por el ajuste fiscal (así nos metan la mano al bolsillo) y en el impacto positivo sobre los costos laborales de la reforma idem y de la pensional, para generar empleos a tutiplén,, o tener la prudencia necesaria para establecer hasta donde nuestras expectativas se compadecen con una demanda restringida y con problemas de orden público insolutos.

En veces los lectores ignaros nos quedamos perplejos ante la profundidad de los análisis de las estrellas de nuestro universo de hacedores de política económica. Las luces aportadas por sus juicios, deberían ayudar a una mejor marcha de la economía y de los negocios. Pero, desafortunadamente ello no ocurre, por cuanto los directos interesados --los que producen y generan empleo--, o no saben entender sus valiosos consejos o actúan siguiendo unos principios que no se corresponden con los de los académicos, quienes al no tener intereses directos en los temas pueden emitir juicios, que por la pureza misma de su análisis deberían permitir tomar las decisiones económicas correctas. Pero, ni los agricultores cambian el arroz por los palmitos, ni los empresarios generan empleos (uno mas por cada diez actuales), ni se montan compañías de software por las maravillas que se ofrecen en la reforma tributaria y, de alguna manera, los empresarios responden a una serie de estímulos, que no se corresponden con los que los "gurúes" de las últimas décadas proponen.

Porqué razón somos tan obstinados o tan estúpidos para no considerar como válidas las sabias y contundentes conclusiones, referidas, por ejemplo, al nulo impacto de la apertura sobre la agricultura, y seguimos solicitando protección arancelaria y apoyos directos para arriesgar nuestro dinero y nuestras vidas en el sector rural. Y porqué a pesar del discurso del fallecido Juan Luis Londoño, recogido por Rudy, no contratamos mas personas y, por el contrario, sacamos algunos mas a la calle, para reengancharlos en mejores condiciones. Qué tienen los empresarios Colombianos, que no responden a la señal clara y obvia de que el gobierno, desde hace 14 años ya, ha decidido poner coto al déficit del gobierno central, sin tocar jamás, la deuda externa, lo cual significa prosperidad hacia el futuro, para invertir en nuevos emprendimientos. Algo hay del discurso a los hechos. De alguna manera tenemos que darle la importancia que se merecen a los que forjan la riqueza, por encima de los que a punta de sesudos análisis nos han colocado al borde del desastre.

Así como hay altos funcionarios que no despegaron --y son hoy "zombies" que vegetan apegados a la formula de cambiar haciendo lo mismo, llevándose en el camino algunas de las posibilidades de hacer un cambio sustancial en la forma de ampliar los mercados--, algunos de nuestros profetas del pasado, nos siguen indicando el camino a "shangrila" y los que producen se niegan a seguirlo, a pesar que los estudios demuestran que deberíamos creerles. Colombia los necesita a todos, pero por favor hagamos caso a los que invierten, para que podamos avanzar.

El Presidente seguramente establecerá en el corto plazo, como pragmático que lo es, cuáles son los caminos para que el mercado actúe y de que manera aquellos que agotaron muy rápido su discurso, le ceden espacios a otros que no solo hablen, sino que puedan actuar en la dirección de la modernidad y no miren con los ojos de la nuca.

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