EN CARTELERA

EN CARTELERA

Las confesiones de Schmidt Jack Nicholson es esta película. Su personaje, Warren Schmidt, se pasea a lo largo y ancho de las cerca de dos horas del filme, exponiendo todas sus facetas, como un anciano pensionado de su trabajo, que se ve enfrentado a la nada de sus días, mucho más, tras la muerte de su esposa. De la rabia, a la alegría y de esta a la soledad y la amargura. Warren decide recoger los pedazos de su vida y empezar a reconstruirla, desde la boda de su única hija, que debe evitar a toda costa. Hay que recordar que Nicholson es candidato al Oscar a mejor actor por este papel.

28 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Las confesiones de Schmidt.

Jack Nicholson es esta película. Su personaje, Warren Schmidt, se pasea a lo largo y ancho de las cerca de dos horas del filme, exponiendo todas sus facetas, como un anciano pensionado de su trabajo, que se ve enfrentado a la nada de sus días, mucho más, tras la muerte de su esposa. De la rabia, a la alegría y de esta a la soledad y la amargura. Warren decide recoger los pedazos de su vida y empezar a reconstruirla, desde la boda de su única hija, que debe evitar a toda costa. Hay que recordar que Nicholson es candidato al Oscar a mejor actor por este papel.

Chicago.

La música, las luces, el vestuario, las actuaciones, las coreografías, el maquillaje... el jazz. Esta producción es una absoluta exquisitez visual y artística, meticulosamente realizada por el director Rob Marshall. Aunque tiene algunos lunares, como el intento de cantar de Richard Gere y una historia sin mucho fondo, por su espectacularidad se le perdona todo. Hay que resaltar la interpretación de Renne Zelwegger, como Roxie, una bella asesina que sueña a toda hora con ser estrella del jazz. Hay que advertir que esta película, a pesar de ser un musical, pueden ser disfrutada incluso por aquellos a quienes no les gusta este género cinematográfico. Merecidas sus 13 candidaturas a los Oscar.

The Ring.

Como todas las fiebres de los japoneses, esta película también tiene su juego de video, su serie de manga y varias secuelas en el cine. Un experimento interesante de miedo, en el lenguaje visual pausado del cine oriental. Aunque logra asustar, su guión no sale bien librado y más bien deja en el aire la sensación de que Hideo Nakata, su director, se preocupó más por la forma que por el fondo. Vale la pena aclararles a los lectores que se estrenará en pocos días la versión gringa de esta cinta, con el título de El Aro.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.