SOBRE MEDIDAS

SOBRE MEDIDAS

A raíz de la participación de Silvia Tcherassi en la Semana de la Moda en Milán, nuestros medios han centrado su atención en un tema que parecía distante, lejano y poco atractivo, por lo menos para mí: la moda. Ocurrió algo parecido al fenómeno generado por Juan Pablo Montoya en la Fórmula 1. Hace poco, el automovilismo era un deporte casi desconocido, dominado por un exclusivo círculo de afiebrados y hoy todos hablamos con alguna propiedad de los problemas en el sistema eléctrico del auto, el balance del chasis, la resistencia de las llantas y las chicanas de tal o cual circuito.

28 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

A raíz de la participación de Silvia Tcherassi en la Semana de la Moda en Milán, nuestros medios han centrado su atención en un tema que parecía distante, lejano y poco atractivo, por lo menos para mí: la moda. Ocurrió algo parecido al fenómeno generado por Juan Pablo Montoya en la Fórmula 1. Hace poco, el automovilismo era un deporte casi desconocido, dominado por un exclusivo círculo de afiebrados y hoy todos hablamos con alguna propiedad de los problemas en el sistema eléctrico del auto, el balance del chasis, la resistencia de las llantas y las chicanas de tal o cual circuito.

Debo confesar que, en mi caso, la moda era un tema desconocido, víctima de los prejuicios pues las informaciones sobre el tema me lucían insípidas, aburridas, vanas y repetitivas. Varias veces en esta columna he criticado el desperdicio de tiempo en los informativos que se la pasan mostrando el desfile de Madrid o Tokio. Si bien es cierto que por razón de este evento no todo el mundo va a terminar hablando de canutillos y encajes, texturas y tendencias, hemos aprendido bastante de una industria de inmensas proporciones, compleja, difícil y cuya esencia está muy lejos del brillo de las lentejuelas o las pasarelas iluminadas. La esencia, por lo que he visto, radica en el profesionalismo y talento de sus protagonistas.

Ha sido importante el cubrimiento del tema. Gracias al mismo, especialmente a coberturas como la que le dio por radio La FM, uno concluye que es posible informar sobre moda con profundidad y rigor. Antes que retractarme de las afirmaciones que he emitido en oportunidades anteriores, me reitero en ellas. He visto cómo nuestros medios, con sus informes livianos, desaprovechan una maravillosa oportunidad para mostrar la realidad de una industria tan interesante y próspera. A veces se centran más en la modelo que en lo que modela, sin que la primera no tenga méritos. Pero se les va la mano y así, de ida e ida de mano, nos convencieron a muchos de que la moda es un tema frívolo y nada más, idea que Silvia Tcherassi y el cubrimiento de su éxito han logrado desvirtuar.

mirador33@hotmail.com

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