LA EXPOSICIÓN QUE NO VINO

LA EXPOSICIÓN QUE NO VINO

Hago alusión al comentario de Gloria Zea, publicado en EL TIEMPO del sábado 22 de febrero, titulado Tres tristes líneas: vaya ejemplo de solidaridad .

28 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Hago alusión al comentario de Gloria Zea, publicado en EL TIEMPO del sábado 22 de febrero, titulado Tres tristes líneas: vaya ejemplo de solidaridad .

Las críticas de Gloria a la decisión del Museo Histórico de la Ciudad de Viena de no mandar la exposición Klimt-Schiele-Wagner son acertadas en cuanto a la forma como se hizo conocer, pero tal vez no en cuanto al fondo del problema. Me explico:.

Sé cuánto trabajo costó convencer al museo de mandar la exposición - había que luchar contra los prejuicios que lamentablemente hoy en día estigmatizan a Colombia- .

Por un~azar, cuando ella invitó al director del Museo para conocer Bogotá el año pasado, justamente lo hospedó en el Club El Nogal- y obviamente él, que regresó según sus propias palabras entusiastas como Embajador de Bogotá en Viena , habiendo estado varios días en este ambiente selecto, con parecía] toda la seguridad posible, sólo podía tomar la decisión que tomó, cuando se enteró por la prensa internacional del terrible atentado.

La conclusión a la cual debía llegar invariablemente era, que si ni siquiera un recinto tan bien cuidado como El Nogal estaba a salvo de atentados, ningún sitio público lo podría estar. Además, la inauguración iba a ser el 7 de marzo, o sea, una fecha para la cual aún las heridas del atentado no habrían cicatrizado. No había cómo reaccionar de manera diferente, si no quería ser tachado de liviano. O sea, la decisión fue acertada en su fondo.

Sí, fue injusta y poco amistosa la manera como se hizo conocer al MamBo esta decisión negativa. Tres parcas líneas para dar fin a tres años de trabajo, de cuerpo y alma, realmente son imperdonables. En nombre de la Embajada de Austria, debo decir públicamente que lamento lo ocurrido.

Sin embargo, hay que mirar hacia adelante: el trabajo empezado ha de continuar, a pesar de que en el concepto del espectador internacional, el riesgo en Colombia, por lo menos en el momento actual, parece mayor que en el pasado. Habrá que enfrentar esta nueva realidad y sus consecuencias.

Para que el Mambo y otros museos puedan traer nuevamente exposiciones de calidad eximia, muy poco común en este Continente, que ha caracterizado en Colombia el trabajo de los últimos años, es previsible que será necesario estar preparado para hacer seguros contra terrorismo y guerra interna- lo que hasta el año pasado no era necesario- .

La primera exposición que se tuvo que adaptar a estas nuevas circunstancias fue la Exposición Rau, que terminó en el Museo de la Moneda en vez del Museo Nacional, porque sólo el Banco de la República tiene una póliza de seguros global, que cubre estos riesgos. Como es prácticamente imposible encontrar reaseguradoras internacionales que aseguren valores altos contra riesgos de conflicto interno, habría que analizar la posibilidad de que el Estado colombiano extienda una garantía para exposiciones de alto nivel. Estas garantías estatales son comunes en otros países.

Es de esperar que pasado algún tiempo, aún germinen las semillas que sembramos juntas y que los bogotanos puedan ver obras de pintores austríacos de museos como el Belvedere, el Kunsthistorisches Museum y el Rupertinum de Salzburgo, además del Museo Histórico de la Ciudad de Viena.

Embajadora de Austria

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