LUTO

LUTO

Hay luto de lutos. El del sábado pasado fue de nostalgia y de alegría. Alegría porque tuvimos oportunidad de rendir tributo a la amistad y a la solidaridad, cuando el periodismo boyacense y el pueblo paipano acompañó a nuestro colega, paisano y amigo Raúl Ochoa Benítez a escribir su última crónica de su muerte anunciada. Nostalgia y decepción porque la enfermedad y muerte de Raúl sirvió para constatar y padecer en carne propia el tradicional abandono oficial y la ingratitud humana destinada a las personas que como Raúl dedican su vida a servir a la sociedad en su condición de profesionales íntegros de la Comunicación Social.

28 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Hay luto de lutos. El del sábado pasado fue de nostalgia y de alegría. Alegría porque tuvimos oportunidad de rendir tributo a la amistad y a la solidaridad, cuando el periodismo boyacense y el pueblo paipano acompañó a nuestro colega, paisano y amigo Raúl Ochoa Benítez a escribir su última crónica de su muerte anunciada. Nostalgia y decepción porque la enfermedad y muerte de Raúl sirvió para constatar y padecer en carne propia el tradicional abandono oficial y la ingratitud humana destinada a las personas que como Raúl dedican su vida a servir a la sociedad en su condición de profesionales íntegros de la Comunicación Social.

Su enfermedad, afortunadamente corta, motivó a algunos colegas a rodear al compañero y al amigo. Para hoy viernes se había programado en Paipa un certamen de solidaridad y homenaje. La inexorable no lo permitió, se adelantó ocho días. Raúl se fue, los aficionados a la tauromaquia ya no tendremos sus comentarios radiales o escritos y, Paipa, su tierra natal y cuna de magníficos periodistas, perdió a su más entusiasta cronista de cabecera.

Nos preguntamos: Cuántas campañas cívicas en beneficio de Boyacá y de Paipa apoyó Raúl con su profesión de periodista? y Cuántos proyectos, comentarios, artículos, consideraciones o denuncias divulgó a favor del bien común?.

Hacemos estas reflexiones en homenaje a Raúl y a todos los colegas, para que sirvan de consigna y alerta sobre la desprotección total a que están sometidos los comunicadores sociales del departamento.

Se afirma siempre que la Prensa es la voz del pueblo y el cuarto poder de un país y de una provincia. Prensa no son las máquinas, las instalaciones o los propietarios de los medios, sino las personas que como Raúl deciden servir con su abnegado trabajo, generalmente no reconocido y muy mal remunerado. Por eso nuestro duelo es de nostalgia y de alegría, de alerta y de denuncia.

*Docente universitario.

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