CONTROL DE CAMBIOS EN VENEZUELA

CONTROL DE CAMBIOS EN VENEZUELA

El gobierno de Venezuela decidió recurrir al control de cambios para tratar de frenar la fuga de capitales y la caída de reservas internacionales que se ha generado a raíz de la crisis política y económica que atraviesa el vecino país.

25 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

El gobierno de Venezuela decidió recurrir al control de cambios para tratar de frenar la fuga de capitales y la caída de reservas internacionales que se ha generado a raíz de la crisis política y económica que atraviesa el vecino país.

Se trata de una medicina extrema que puede ser más grave que la enfermedad, además de que puede tener repercusiones muy negativas para el comercio exterior de Colombia, razón por la cual nuestras autoridades económicas deben estar atentas para tomar con prontitud las medidas necesarias para contrarrestarlas.

En esta ocasión, la forma de control establecida en Venezuela fue la más extrema intervención administrativa mediante la creación de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) que hará la asignación de los cupos de compra de divisas de acuerdo a las prioridades definidas por el gobierno, es decir determinará a quién y cuántos dólares se venderán.

La restricción a la venta de divisas y la fijación por decreto de un precio oficial, como todos los controles de precios, puede producir algunos resultados favorables inmediatos, pero a la larga no sirve para corregir los desequilibrios estructurales del mercado; por el contrario puede producir mayores distorsiones si se utilizan criterios subjetivos o políticos para la distribución de los cupos de dólares, además de que propicia la proliferación de mecanismos de arbitraje y triangulación.

En cuanto a las consecuencias negativas sobre Colombia, son muchas y van más allá de la lógica disminución de nuestras exportaciones. En primer lugar es preocupante que, a diferencia de otros eventos de control, esta vez no se hubiera excluido de los trámites administrativos a las transacciones realizadas dentro del Convenio de Pagos de la Aladi. Los gobiernos de la Comunidad Andina deberían realizar una intensa presión diplomática para lograr que el pago de sus exportaciones a Venezuela tenga un tratamiento preferencial y no sujeto a todos los trámites previos para la obtención de divisas.

De otro lado mucho nos tememos que el régimen de control va a generar una situación de doble tasa de cambio: una oficial con la que se van a pagar las importaciones definidas por el gobierno, y otra mucho más alta a la que se van a hacer las demás transacciones. Este diferencial propicia el contrabando y las triangulaciones, sobre todo en las fronteras, de manera que tendremos un aumento de la oferta de productos traídos de Venezuela, con grandes subsidios cambiarios, frente a los cuales estarán en desventaja los productores nacionales.

A pesar de la tesis que sostiene que los consumidores colombianos deben aprovechar esos subsidios, así sea en perjuicio de la producción local, creemos que el gobierno debe actuar para controlar las importaciones de contrabando. Además es posible que esta acción se realice en coordinación con las autoridades venezolanas, puesto que el costo de los subsidios lo acaba pagando el fisco de nuestro vecino.

maurod@portafolio.com.co

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