LA JORNADA DE AYER

LA JORNADA DE AYER

Aunque el día de Juan Luis Londoño comenzó muy temprano, como era su costumbre desde el 7 de agosto del 2002, el Día sin carro en Bogotá rompió su rutina de arrancar la jornada a las 5 de la mañana en punto montando durante media hora en una bicicleta estática.

07 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Aunque el día de Juan Luis Londoño comenzó muy temprano, como era su costumbre desde el 7 de agosto del 2002, el Día sin carro en Bogotá rompió su rutina de arrancar la jornada a las 5 de la mañana en punto montando durante media hora en una bicicleta estática.

Ayer, prefirió empezar el día tomando un desayuno ligero, se vistió con su chaqueta de gamuza café, un pantalón beige y zapatos de suela de goma. Luego de despedirse de su familia, tomó una bicicleta todoterrreno y salió de su residencia -ubicada en la carrera 16 con calle 133, en el norte de la ciudad- rumbo al centro.

Minutos antes de iniciar su recorrido atendió a un grupo de periodistas que lo esperaba para hablar sobre la jornada cívica. A Lina Marulanda, del Canal Caracol, le prestó la bicicleta de su pequeño hijo para poder hacer una nota en directo, a las 7 a.m.

Tras cinco minutos de una amena charla salió con su grupo de escoltas, que también se desplazaba en bicicleta, hacia la calle 134 con avenida 19, donde tomó la ciclorruta hacia el sur. A la altura de la calle 127 se detuvo nuevamente para atender a los periodistas del canal Citytv. Treinta minutos de ejercicio diarios le ahorrarían muchos enfermos al país , les dijo.

Jadeaba pero sonreía y luego de hablar durante diez minutos, continuó su desplazamiento hacia el Club de Ejecutivos, en el centro internacional de Bogotá, donde hacia las 9 a.m. comenzó una reunión con representantes de las Cajas de Compensación a quienes les habló sobre el fomento del empleo.

Al mediodía tomó nuevamente su bicicleta y se desplazó las ocho calles que lo separaban de su oficina en la sede del Ministerio de Protección Social.

En medio de las carreras, pidió un almuerzo ligero, se subió al vehículo oficial para dirigirse al aeropuerto El Dorado de Bogotá, junto con su asistente personal y su jefe de seguridad.

Allí lo esperaba la avioneta que lo llevaría hacia Popayán para una reunión con empresarios y dirigentes del Cauca. Según miembros de su escolta, la salida de la aeronave se demoró porque los motores no respondían, situación que puso un poco nervioso a uno de los asesores del ministro Londoño.

Dos minutos después, luego de la insistencia del piloto, pudo despegar rumbo a Flandes, Tolima, y desde allí, luego de reabastecerse de combustible, hacia la capital del Cauca.

Los empresarios del Cauca se quedaron esperándolo... el Ministro que siempre cumplía a tiempo sus citas, nunca llegó.

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