AGRICULTURA URBANA

AGRICULTURA URBANA

Cada semana Ana Rita Laguna, del barrio Jerusalén de Bogotá, se aplica al laboreo de sus 70 metros cuadrados de cultivos hidropónicos en la azotea de su casa. Ella planta lechugas, nabos, rábanos y perejil, que son adquiridos por una cadena de supermercados de la capital. Con el apoyo del PNUD, cerca de cien familias de este barrio bogotano están mejorando sus ingresos gracias a la producción de hortalizas y de una asociación de cultivadores que están experimentando en los desarrollos de la agricultura urbana.

12 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Cada semana Ana Rita Laguna, del barrio Jerusalén de Bogotá, se aplica al laboreo de sus 70 metros cuadrados de cultivos hidropónicos en la azotea de su casa. Ella planta lechugas, nabos, rábanos y perejil, que son adquiridos por una cadena de supermercados de la capital. Con el apoyo del PNUD, cerca de cien familias de este barrio bogotano están mejorando sus ingresos gracias a la producción de hortalizas y de una asociación de cultivadores que están experimentando en los desarrollos de la agricultura urbana.

El movimiento por la agricultura urbana ya no es un secreto en el mundo: las huertas de esta clase aparecen en barriadas de Nueva York y de Berlín, al mismo tiempo que en muchos países latinoamericanos. En los barrios marginales y en las zonas colindantes de las ciudades, la aparición de trabajadores que se unen para cultivar, procesar y distribuir productos alimentarios, es ya una imagen que empieza a ser familiar.

Los alcances de esta iniciativa son muchos: generar ingresos y empleos en actividades agrícolas; reducir los gastos de las familias pobres en la compra de alimentos; mejorar el ambiente urbano; incrementar la responsabilidad comunitaria rescatando la cultura tradicional y el contacto social. Y además, utilizar terrenos ociosos de las áreas suburbanas de las ciudades que serían destinados a la producción, por ejemplo, de hortalizas ecológicas.

Una breve visita a la agricultura cubana nos permitió observar hace poco el desarrollo de este sistema de agricultura urbana como complemento a la vulnerable situación de la agricultura de ese país. De una producción de subsistencia, este tipo de laboreo se transformó en una actividad de autoconsumo y de comercialización que hoy fortalece las sostenibilidad de dicha economía comunitaria.

Construir en forma participativa unas organizaciones que permitan la producción, circulación y comercialización de hortalizas ecológicas, y otros productos como hierbas medicinales y flores, al través de redes sociales y mercados alternativos, pueden ayudar a resolver el problema del hambre en muchas ciudades colombianas.

Mas aún: con un poco de imaginación y de recursos, la agricultura urbana puede ser una alternativa de mucha importancia en el problema de los desplazados en Colombia.

Aunando recursos del Gobierno nacional, los gobiernos locales y el sector privado, principalmente, se pueden establecer proyectos de este tipo en los barrios subnormales donde la violencia ha venido acumulando a miles de familias desarraigadas cuya posibilidad de futuro se ve en entredicho.

La dinámica de las economías locales, por la producción y comercialización de alimentos de calidad, y las técnicas participativas que se harían necesarias para ampliar el sentido de comunidad, son ambas una garantía de que la agricultura urbana puede ser una respuesta apropiada en los momentos actuales. No cabe duda que el esfuerzo de integración de esta población desplazada, se haría más sólido alrededor de unos factores y unos recursos que reemplacen el paternalismo y los subsidios por el trabajo de la gente.

La creatividad ejecutiva del Ministro de Agricultura y la clara conciencia social de la Ministra Rodríguez, en sus respectivos sectores, pueden diseñar un programa serio que sirva para medir los alcances de la utilización de las tierras suburbanas en proyectos agrícolas de este tipo. Una inmensa cantidad de organizaciones no gubernamentales y gremios del sector agropecuario, y una mesa de donantes internacionales que se apliquen a ver la trascendencia de esta iniciativa, podrían ofrecer en breve una solución proactiva al problema que describimos.

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