FUE UN GRAN LÍDER SOCIAL

FUE UN GRAN LÍDER SOCIAL

Con el hallazgo de los cuerpos sin vida del ministro de Protección Social, Juan Luis Londoño y sus acompañantes en el Cerro San Julián, de Cajamarca (Tolima) ayer concluyeron siete días de angustiosa espera.

13 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Con el hallazgo de los cuerpos sin vida del ministro de Protección Social, Juan Luis Londoño y sus acompañantes en el Cerro San Julián, de Cajamarca (Tolima) ayer concluyeron siete días de angustiosa espera.

Simultáneamente fue descolgada la pancarta que se mantuvo en la casa del ministro Londoño, que decía:Papi.

Pese a ello, María Zulema Vélez, viuda de Londoño, se mostró serena y tranquila.

Dijo que se sentía feliz por la suerte de haber tenido como esposo a Juan Luis Londoño.

En cuanto a Juliana, Daniela y Juan Felipe, dijo que recibieron la noticia en forma serena:como de fiesta, después de seis días de espera.

siento muy orgullosa de saber, ahora, cuánto querían a mi esposo y espero que sus ideas y lucha por la gente no se pierdan, sino que alguien recoja sus banderas.

El cuerpo de sin vida del Ministro de Protección Social fue puesto en cámara ardiente en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional y este jueves en la Catedral Primada de Colombia se cumplirán sus exequias.

Luego de recibir los honores de ministro de Estado, el cuerpo será cremado y sus cenizas serán esparcidas en una finca de la Sabana de Bogotá.

Al oficializar ayer con profunda tristeza la noticia del hallazgo de los cuerpos de Londoño; Lena Bloss, secretaria privada; Alirio Arcila, asesor de empleo; José Joaquí Vera, jefe de Seguridad y del piloto Germán Vanegas, la Casa de Nariño dijo que fallecieron en pleno cumplimiento del deber.

Agregó que Londoño adelantaba un bello proceso de generación de empleo.

Desde hace ocho días el país desde distintas orillas ha destacado las cualidades de Londoño de la Cuesta, que quizás puedan resumirse en la frase pronunciada por la excandidata presidencial Noemí Sanín:país perdió su gran líder social.

Aunque hizo equipo con Armando Montenegro, como su segundo en Planeación Nacional, Juan Luis Londoño tuvo reconocimiento nacional en la mitad del gobierno de César Gaviria, cuando sentado en los pasillos del Congreso redactó en su portátil la Ley de Seguridad Social en salud, con la cual no sólo se rompió el monopolio del Seguro Social y de Cajanal en la prestación del servicio, sino que buscó darle cobertura universal a toda la población y que los afiliados tuvieran la opción de elegir la entidad que les prestara la atención.

Londoño fue quien convenció al Presidente Alvaro Uribe de fusionar las carteras de Trabajo y Salud, en el Ministerio de Protección Social.

Todos los epítetos recibió en el Congreso cuando presentó su reforma laboral, la cual además de flexibilizar el contrato laboral, convirtió a las cajas de compensación familiar ende la protección social.

Hace ocho días, día del fatídico accidente, les dijo a las cajas que esperaba mucho de ellas en la tarea de subsidiar el empleo, el desempleo y convertirse en la banca del microcrédito.

Ese día habló de todas las reglamentaciones que tenía listas para el 2003 y las pendientes para el 2004.

A los asistentes les quedó algo claro: que el Ministro murió feliz, convencido de que estaba adelantando una revolución social.

Pese a la catarata de energía, al afán y el acelere con el cual vivió, a Juan Luis Londoño le quedaron muchas cosas por hacer.

No alcanzó a ser ministro de Hacienda, cargo para el cual se preparó toda la vida.

Tampoco cumplió el pasado domingo ni lo hará el próximo domingo aquello que le dijo un día al Presidente Uribe: que los domingos eran sagrados para María Zulema, Juliana, Daniela y Juan Felipe, la familia que forjó en 19 años de matrimonio.

Hace poco, en un acto público Uribe había dicho que no creía, pero que Juan Luis esperaba aumentar este año en un millón los afiliados al régimen contributivo en salud y en otros 500.000 el subsidiado.

Al tomar la palabra, Londoño comentó que le iba a demostrar al Presidente que sí habría en el 2003 1,5 afiliados más en salud.

Murió cuando iba para un consejo regional de empleo, porque su meta era reducir este año en un punto la desocupación y bajarla a 10 por ciento al final del cuatrienio.

Por esta meta había prometido dejarse crucificar si no la cumplía, pero como dice la canción del despecho de Darío Gómez, que tanto le gustaba:es eterno en el mundo...

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