EL JARDÍN DE LOS LULOS DE ORO

EL JARDÍN DE LOS LULOS DE ORO

Cómo recuerda su niñez paisa? Qué recuerdos tiene marcados de su tierra? Primero que todo las montañas, la luz. Si algo me hace falta es esa extraordinaria luz , esos colores verdes de la tierra antioqueña

09 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Cómo recuerda su niñez paisa? Qué recuerdos tiene marcados de su tierra?.

Primero que todo las montañas, la luz. Si algo me hace falta es esa extraordinaria "luz" , esos colores verdes de la tierra antioqueña.

También me hacen falta la vivacidad, la simplicidad, la capacidad de entusiasmarse rápidamente por mil cosas. Nací en una familia numerosa que, a pesar de modesta, tenía muchas inquietudes y cierta formación. Recuerdo que mi madre decía: el problema de nosotros no es ser pobres sino pensar en lo mejor y querer ser grandes . Fue pues una infancia familiar y luego una juventud consagrada al estudio. Estudié en el Liceo de la Universidad de Antioquia que desafortunadamente, por razones de incompetencia, se dejó cerrar. Con él, se ha ido a pique toda una generación de eminentes profesores que sacaron adelante a estudiantes de Antioquia. Muchos de sus egresados han sido ministros, alcaldes de Medellín, rectores de universidades, hoy ya no existe.

Por qué a los 18 años se obsesionó con la idea de irse a París y de quedarse allá contra viento y marea?.

Por la historia de mi padre. En los cincuenta, era hijo único de una familia de cultivadores del Viejo Caldas. Mi abuela era una mujer muy educada: sabía griego, tocaba guitarra, conocía a Hesíodo, en fin, era excepcional encontrar entonces una mujer con tanta preparación. Se casó con un hombre que, aunque no había estudiado, tenía gran sentido de la tierra. Tuvieron su hijo y lo mandaron a estudiar a Europa, en una situación privilegiada con todas las comodidades. Ya en Francia, empezó a tener una vida bohemia: le gustaba la música, el vino, la parranda y se enamoró de una francesa de 17 años. Se casaron, tuvieron una niña, vinieron a Colombia y tuvieron otra niña, pero la relación se dañó y ella se fue del país dejando las niñas. Volvió a casarse y por lo tanto nosotros -seis hijos de su segundo matrimonio- nos criamos con estas dos hermanas medias y ese reflejo de Francia. Pasados 15 años, su madre fue a buscarlas a Colombia y como mi padre estaba mal económicamente dejó que se fueran a Francia. Seguimos manteniendo con ellas relación epistolar, sobre todo con la mayor, quien empezó a decirme: como te gusta tanto la literatura francesa, cuando termines bachillerato te vienes a estudiar filosofía a la Sorbona . Para mí era una especie de sueño pero no un proyecto que me hubiera trazado. Cosa que aconsejo: que primero terminen u carrera y luego sí vayan a hacer una especialización al extranjero para regresar con esos conocimientos. Porque de lo contrario, como me ocurrió, si empiezan tan temprano luego será más difícil regresar.

Hizo su carrera de filosofía en La Sorbona y luego la vida lo fue dejando en Francia. En estos veinte años que lleva fuera de Colombia, ha pensado regresar?.

Regresar al Jardín de los lulos de oro , como decía Barba Jacob, para alguien que se ha ido muy temprano y que se ha vuelto una especie de errante, de ciudadano planetario, es muy difícil. Claro que querer regresar es un sueño. Es algo que a uno le da ánimos para el futuro. Regresar se mezcla a su vez con pasado y futuro. Porque uno también puederegresari para ir al futuro, para construir. Me pregunto cuándo vas a volver a Colombia? , pero con los años me he formulado la pregunta de otra manera: qué puedo aportarle al futuro del país en un contexto mundial?.

Siempre ha guardado un vínculo muy cercano con el país no sólo a nivel afectivo sino laboral.

Cuando llegué a Francia a comienzos de los 80, guardé lazos muy fuertes con Colombia. Fui corresponsal de La Patria, de El Colombiano, escribí artículos para El Espectador en relación con la Universidad Nacional. Mientras hacía mi carrera, estuve muy ligado al devenir colombiano y al mismo tiempo a lo que sucedía en Francia. Me interesaban temas como la primera cohabitación política en 1986 para definir en dónde se encontraba el poder, si en los socialistas o en los de derecha; los primeros experimentos que se hicieron en Francia debebés-probetai . También escribí sobre el proceso centroamericano, la revolución en Nicaragua; hice artículos de filosofía y literatura sobre Foucault, las cartas de Sartre y Simone de Beauvoir, la muerte de Chagall. Era una manera de interesar hacia temas de Francia y del mundo. He tenido la fortuna de viajar constantemente a Colombia. En los últimos cuatro años he estado muy ligado al país por varias razones: la primera, por el filósofo francés Edgar Morin, del cual he sido uno de sus más cercanos colaboradores. Con él hemos ido en varias ocasiones a congresos internacionales sobre educación y temáticas de complejidad, lo que ha sido también manera de estar cerca al país. En 2000, organizamos con el entonces Ministro de Educación un proyecto muy interesante para Bogotá sobre las relaciones entre Educación-Economía, Educación-Sociedad civil y Educación-Reforma educativa, proyecto que fue acogido con mucho interés por el ICFES y mereció la condecoración que recibí en mayo de 2001, en la Embajada de Colombia en París. También por haber creado un comité de reflexión de universitarios franceses que está piloteado por el director del Instituto de Altos Estudios de América Latina en París, Jean Michel Blanquer, integrado por personalidades de la talla de Alain Touraine, Edgar Morin, Daniel Pécault (figura monumental del trabajo sobre el país). En su momento sacamos un documento que publicó EL TIEMPO. Fue un llamado por Colombia del comité de académicos franceses y la sociedad civil sobre el proceso de paz.

Esto forma parte de los objetivos de la Academia de la Latinidad que usted fundó?.

La Academia de la Latinidad no tiene nada que ver con el Ministerio de Educación propiamente. Es un trabajo con universitarios, intelectuales, sociedad civil y que pude concretar gracias a un encuentro que tuve en 1998 en Río de Janeiro con una persona extraordinaria, una especie de mecenas latinoamericano: el profesor Cándido Mendes de Almeida, rector de la Universidad Cándido Mendes de Río, de las más antiguas de Brasil. Entonces organizábamos con Edgar Morin el Primer Congreso Interlatino de pensamiento complejo y, al regresar a París, se concretó para mí el paso al gabinete del entonces ministro de Educación y Tecnología, Claude AllEn su gabinete, empecé a trabajar en la asesoría de relaciones internacionales. Cuando el ministro viajó al Brasil, en abril de 1999, me pidió que organizara dicho viaje. Gracias a Cándido Mendes, lanzamos el proyecto de crear una especie de eje temático para unir los valores culturales entre Europa y América latina. El concepto era sin duda el deLatinidadi . También, con el apoyo de este mecenas, creamos una sede para Río. Su presidente es Federico Mayor y los vicepresidentes son el filosofo italiano Gianni Vattimo y el ex presidente de Portugal, Mario Soares.

La Academia beneficia a toda la comunidad latina, pero en cuanto a Colombia cómo?.

Tenemos dos proyectos muy concretos. Por una parte, en la reunión que tuvimos en Río, creamos un proyecto sobre laPoética del caosi que incluye la organización de un congreso internacional en Colombia. Esto estaría liderado por el escritor francés antillano, Edouard Glissant, con el apoyo de Alvaro Mutis. Se centra en mostrar de qué manera literatura y poesía aportan propuestas para superar las crisis o por lo menos esquemas de sentido y no esa especie de atrocidad y absurdidad que tenemos en Colombia, de sólo poder resolver las crisis matando al contradictor. Esto permitió el lanzamiento nacional de la Corporación Complexus, que dirige Marco Velilla, cuya misión reside en dinamizar con temas de pensamiento complejo una red nacional, regional e internacional de franquicia educativa e interdisciplinaria. El otro proyecto es un homenaje a García Márquez, por intermedio de Carlos Fuentes, que podría ir de la mano con el proyecto de William Ospina y de Gabo mismo sobre una especie de Plan Colombia educativo y cultural. La idea también es vincular este proyecto con la Cátedra Colombia (Cátedra Antonio Nariño) que el anterior ministro de educación de Francia, Jack Lang, creó en París en 2001, con motivo de una visita del Presidente Pastrana. Proyecto que también logré inspirar y concretar gracias al apoyo de Jean Pierre Philippe, quien fuera asesor del ministro Lang. Estos proyectos están pendientes porque con motivo del 11 de septiembre tuvimos que abrir otro frente "Latinidad y herencia islámica", espacio de diálogo frente a lo que en la Academia llamamos choque de ignorancias y no choque de civilizaciones . Organizamos entonces dos seminarios internacionales: uno en Teherán, en marzo de 2002 y otro en Río en septiembre. Ahora estamos trabajando en el tercero que tendrá lugar en marzo en París.

Cómo ve a Colombia?.

Es una mirada multifacética, en la cual no me atrevería a dar un consejo. Cada quien está confrontado a asumir su propia vivencia. Es lo propio de la vida de una nación: no poder vivir por procuración su devenir. En Colombia -así como en otros países- hemos aprendido que no podemos vivir los esquemas de otros. Podemos inspirarnos en ellos, pero no copiarlos. Colombia está viviendo con dolor el hecho de tener que confrontar su realidad y de tener que inventar ella misma su propia historia; de ser la protagonista de su quehacer histórico. Colombia debe ser capaz de responder a sus problemas y de construir sus propias soluciones.

Cómo se considera frente a esa situación optimista o pesimista?.

A corto plazo, pesimista. Una posible reintegración social de la insurgencia de todo tipo no está entre quienes hoy tienen 35 o 40 años y que llevan más de 20 al margen de todo. Es casi imposible que logren la integración. Los llamados a lograrlo tienen que ser los que están entre 15 y 20, a quienes podemos apoyar con proyectos de Naciones Unidas o con proyectos de Educación-Integración-Cultura, dentro del marco de unas instituciones democráticas. Lo que más sufre Colombia -que al mismo tiempo es un valor y un defecto- es de la impresionante capacidad "no-institucionalizar" , para no respetar los lazos institucionales, para estar siempre casi al margen de la ley o por fuera de ella. En todos los campos: desde el de las relaciones afectivas, hasta el profesional, el político, en todo. Eso deteriora mucho.

Hizo toda clase de oficios para sobrevivir en Francia: labores domésticas, fue recreacionista, animador, empleado de banco, empacador de flautas, recolector de uva, trabajador en una empresa de seguros y hasta líder sindical. Cómo recuerda esa etapa?.

Cuando empecé a estudiar filosofía, pensé que simplemente iba a ser un profesor y que mi futuro iba a andar como en rieles. Eso nos pasa porque vivimos encerrándonos en las imágenes de lo que vamos a hacer , como consecuencia del miedo terrible que le tenemos al futuro. Eso lo aprendí con Edgar Morin: no estar encerrado en una sola visión del mundo -o de saber las cosas- porque hace más difícil la confrontación con la realidad. Lo más importante que aprendí entonces de tantos trabajos fue la relación humana. Me enseñó tanto o más que los libros, que Platón, Aristóteles. Los libros me enseñaron a conceptualizar, tomar distancia. Pero el confrontamiento con los oficios me enseñó a hablar con alguien que tiene otra visión y que no ha estudiado a Platón. Alguien que tiene otra concepción y que para que poder saber de dónde vienen sus valores, tengo que hablar con él. También la insatisfacción interna, ese poco o casi nada que la vida nunca trae -como dice Michaux- que hace que uno aspire a tanto, casi al infinito. Esa aspiración constante es esencial.

Cómo llegó a hacer parte del Gabinete del Ministro de Educación de Francia? Cómo logró un colombiano ocupar un cargo de tanta importancia?.

Talvez no había escalera que llevara allá, sino una conspiración de lo que había sido y las condiciones del momento. Todo empezó con un encuentro circunstancial y una llamada telefónica de Colombia de una persona extraordinaria: el profesor Eduardo Domínguez, director de Investigaciones de la Universidad Bolivariana. Me llamó hace unos años: estoy organizando el Primer Congreso de Pensamiento Complejo con Edgar Morin y quiero que me ayudes a traerlo a Colombia . En ese momento, creía que Morin había muerto, pero vivía y tenía 74 años. Lo ubiqué, lo contacté, le presenté el proyecto, se entusiasmó y me fui involucrando tanto que terminé asistiendo a dicho congreso en Medellín. Gracias a él pude integrarme al mundo de los intelectuales y de los políticos franceses hasta que, en 1997, el entonces ministro de educación de Francia pidió a Morin que fuese presidente de un consejo sobre el sistema educativo secundario. Morin me pidió que lo acompañara donde el ministro, me presentó y le pidió que me asignara la misión de aplicar las propuestas que él pensaba hacer. Luego, como experto de la UNESCO, publicamos un texto fundamental: "Los siete saberes necesarios para la educación del futuro" .

En ese momento, en qué trabajaba?.

En la Reunión de Museos Nacionales de Francia, era librero en el Museo del Louvre y había pedido un año sabático para poder trabajar con Morin y tener tiempo para participar en diferentes congresos. Mi vida dio un giro radical. Desde entonces, he vivido un recorrido de confrontación con la vida política y con el medio educativo de alto nivel de Francia.

Cómo ha sido su vida en Francia? Qué aspectos sigue conservando de la personalidad antioqueña y, en general, de la colombiana?.

Lo propio de todo extranjero. Para no responderle únicamente de manera gastronómica, nacionalista, o etnológica, pienso que lo que más me une a Colombia es la parte humana; haber nacido en medio de una familia en donde recibí amor y valores muy especiales. Esos valores son los lazos más fuertes que me unen a Colombia: el de la familia, de la amistad, de los hijos.

En qué proyectos está trabajando?.

Gustavo López Ospina, actual director regional de la UNESCO en Quito, me pidió hace poco participar en una reflexión sobre el tema de la alfabetización. Propuse una campaña nacional de moral práctica: alfabetizar con virtudes, porque siempre se busca hacerlo sólo con lectura y escritura. Hagámoslo ahora con virtudes! No en una relación paternalista, sino de grupo, de interacción, con acciones del vivir, cómo agradecer, reconocer, tolerar. Un valor es un esfuerzo que hacemos para tener una buena conducta, un comportamiento moral. Busquemos entonces en la vida cotidiana actos dignos de ser virtudes, que se puedan calificar de valor moral, que aumenten la estima que tenemos entre nosotros y leámoslos en voz alta para educarnos mutuamente. Eso también es alfabetizar. Estoy convencido de que muchos -hasta los más cultos- ganarían con una campaña nacional de moral práctica que haga surgir en cada rincón del país las definiciones cotidianas que se tienen de los valores, en vez de hacer desde arriba sermones sobre que ya no convencen a nadie. Un ejercicio nacional de ese tipo mostraría cómo la distorsión de los valores ha hecho que en Colombia, vicios, odios, violencia y muerte hayan pasado por encima del amor y la paz.

Nelson Vallejo-Gómez es Director del Despacho de las Américas en la Dirección para las Relaciones Internacionales, uno de los cargos más importantes del Ministerio de Educación e Investigación de Francia.

Nelson Vallejo-Gómez es cercano colaborador del reconocido filósofo Edgar Morin. Aquí con él, en la apertura del Congreso sobre Pensamiento Complejo en Río en 1.999

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