EL PERRO OLFATEÓ A LA NIÑA

EL PERRO OLFATEÓ A LA NIÑA

Entre los casi 200 socorristas y bomberos que ayer amanecieron buscando personas muertas y heridas entre los escombros del edificio del Club El Nogal, en el norte de Bogotá, estaba el sargento de bomberos Manuel Ruiz Medina.

09 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Entre los casi 200 socorristas y bomberos que ayer amanecieron buscando personas muertas y heridas entre los escombros del edificio del Club El Nogal, en el norte de Bogotá, estaba el sargento de bomberos Manuel Ruiz Medina.

La zona permanecía acordonada y el tránsito por la carrera séptima estaba interrumpido por vallas metálicas y docenas de vehículos de los organismos de seguridad, bomberos, ambulancias y medios de comunicación.

Docenas de personas con signos de haber pasado la noche en vela intentaban desesperadamente de conseguir datos sobre la suerte de sus parientes.

Dentro del edificio de uno de los más elegantes clubes de la ciudad, el sargento Ruiz Medina y otros cuatro bomberos y socorristas habían revisado varias veces todos los pisos en busca de sobrevivientes.

Cuando caminaban por el cuarto nivel, uno de los socorristas se apartó del grupo, halado por un perro entrenado para labores de rescate. El animal, inquieto, comenzó a olfatear y a ladrar encima de un montón de escombros. Eran casi las 11 de la mañana.

Comenzamos a quitar los ladrillos, pedazos de cemento y palos , dice este hombre que lleva 26 años en el cuerpo de bomberos.

Al final lograron ver el cuerpo de una niña de cabello corto, vestida de yin y camiseta negra. Estaba desmadejada y sus quejidos apenas se escuchaban, recuerda el sargento quien nunca en sus años de bomberos se había sentido tan impactado como el pasado viernes con los efectos del carro bomba activado en El Nogal.

El rescate.

Al despejar por completo el lugar, se hallaron con una escena espeluznante. La niña estaba acostada sobre un cadáver de un hombre. Al examinarla descubrieron que la pequeña, identificada posteriormente como María Camila García, de 12 años, tenía fracturas abiertas en la cadera y la pierna derecha, además de otros hematomas.

Una ambulancia la trasladó de inmediato a la clínica Country, donde casi tres horas más tarde, Jorge Alberto Ospina, médico de ese centro de salud, declaró que el estado de la niña era reservado y que sería sometida a una evaluación más detallada y a intervenciones quirúrgicas.

A la salida de la clínica, los periodistas abordaron al socorrista John Alexander Galindo, miembro del Círculo Nacional de Auxiliadores, quien afirmó haber participado en el rescate.

Galindo, de 35 años, también participó en las labores de socorro luego del terremoto de Armenia, hace cuatro años, precisó que la niña, quien llevaba un reloj rojo en su muñeca derecha, guardó silencio durante el rescate y que una vez lograron liberarla de los escombros le pusieron un cuello ortopédico y la ayudaron a respirar.

Tanto el sargento de bomberos Ruiz Medina como el socorrista Galindo regresaron ayer a lo que quedaba de la sede de El Nogal para tratar de salvar otras vidas de entre las ruinas que dejó el estallido del carro bomba.

FOTO/Abel Cárdenas.

Durante toda la noche, unos 200 bomberos y socorristas revisaron los escombros de El Nogal, en busca de las vícitmas del atentado.

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