LAS DOS CARAS DEL ESTRÉS

LAS DOS CARAS DEL ESTRÉS

La esposa de Jorge Martínez Roa no es médico y tampoco sicóloga, sin embargo, cuando ve a su marido con el mal genio alborotado, quejándose del dolor de espalda y gritando diatribas contra el trabajo, le dice con la seguridad de un especialista: Tienes estrés .

09 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La esposa de Jorge Martínez Roa no es médico y tampoco sicóloga, sin embargo, cuando ve a su marido con el mal genio alborotado, quejándose del dolor de espalda y gritando diatribas contra el trabajo, le dice con la seguridad de un especialista: Tienes estrés .

Y es que este mal se ha convertido en el caballito de batalla que el común de la gente utiliza para explicar el origen de enfermedades físicas y trastornos emocionales, que hoy se asocian al ritmo veloz de vida contemporáneo.

Sin embargo, el estrés como tal tiene una connotación que va más allá de su papel generador de un sinnúmero de males: es una condición natural e inherente al hombre que no es, en todas las ocasiones, nociva para la salud.

En general, el estrés no es una patología. Se puede describir como aquellas fuerzas físicas o mentales que el organismo activa cuando está frente a nuevas situaciones de la vida o a modificaciones de su ambiente físico o mental , explica el siquiatra José Posada Villa.

Por eso, aparte de la connotación negativa que popularmente se le ha dado, también funciona como un estímulo o como un mecanismo de defensa de la persona para adaptarse a nuevas circunstancias o para enfrentar una adversidad.

Ejemplo de esto son las personas que cuando estrenan trabajo llegan con una actitud proactiva, de iniciativa, de empuje para enfrentar el reto de su nueva vida laboral. Igual sucede con los deportistas ante la competencia.

Según Posada Villa, cuando por una situación de esa naturaleza se genera una respuesta para la adaptación y la superación de riesgos se está presente ante lo que se conoce como euestrés . En otras palabras, un estrés bueno.

Derly Jimena Meza, sicóloga experta en selección y desarrollo de personal, explica que el estrés en ciertas condiciones es indispensable para realizar con eficiencia y competencia las actividades diarias.

No obstante, cuando el estado de tensión es excesivo, continuo, casi permanente y sobrepasa la capacidad de respuesta del individuo, se produce lo que los expertos llaman distrés, es decir el estrés malo.

Cuando se desborda.

En esta situación, la persona afectada disminuye su eficiencia, se hace incompetente frente a su trabajo e incluso su supervivencia puede verse amenazada por los efectos que causa en su organismo , dice Meza.

Posada Villa explica el fenómeno en términos gráficos: El estrés es como una línea que asciende cuando la presión externa sobre el individuo aumenta (problemas laborales y familiares, angustias, etc.). Cuando llega a un punto donde en vez de motivar y estimular respuestas para enfrentar tales retos ocasiona el efecto contrario, comienza un descenso que se refleja en alteraciones fisiológicas y mentales .

Entonces, el organismo del afectado queda más vulnerable y predispuesto a sufrir ciertas patologías -afirma Posada-. Problemas cardiacos, de circulación y alteración del sistema inmunológico, entre otros .

Y ello ocurre porque ante esas situaciones, en general, se liberan ciertas sustancias químicas que desencadenan respuestas orgánicas que inciden, entre otras, en el aumento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial; en situaciones permanentes puede deprimir el sistema inmunológico, generar impotencia y trastornos del sueño, entre otros.

El peligro radica en que si por el exceso de estrés fallan los mecanismos de relajación, los sistemas que tienen relación con ciertas partes del cuerpo (corazón, cerebro, aparato digestivo, entre otros) siguen funcionando de forma sobreestimulada. La consecuencia: puede haber daños físicos y sicológicos.

Aunque no es el causante de todos los males del hombre, al estrés se le hace responsable de buena parte de los problemas de la salud, por causa del agitado ritmo de vida. Cierto o no, Meza es clara en afirmar que hoy el estrés se convirtió en la excusa a la que muchos acuden para justificar otras situaciones que no se quieren asimilar .

FOTO/Martín García EL TIEMPO.

Según los expertos, en la actividad deportiva el estrés bueno funciona como estímulo ante la competencia.

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