MÁS DE 60 HORAS DE FRUSTRACIÓN

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Fue una o fueron cinco las bengalas que se vieron la noche del jueves? El ruido de explosión provenía de Peñas Blancas o de La Planada? El número que un campesino vio en una supuesta avioneta que sobrevoló rasante su finca era el HK 3645? El aparato fue visto entre Tolima y Quindío, o se desvió hacia Valle?

09 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Fue una o fueron cinco las bengalas que se vieron la noche del jueves? El ruido de explosión provenía de Peñas Blancas o de La Planada? El número que un campesino vio en una supuesta avioneta que sobrevoló rasante su finca era el HK 3645? El aparato fue visto entre Tolima y Quindío, o se desvió hacia Valle?.

Aparte de la guerrilla, de la geografía abrupta y del clima paramuno y veleidoso, el otro gran obstáculo en las labores de rescate del avión que transportaba al ministro Londoño ha sido la explosión de versiones, testimonios y declaraciones entregadas caóticamente por campesinos y baquianos.

Es que hasta un invidente se acercó a decirnos el viernes dónde podrían estar el Ministro y sus acompañantes , relató un miembro de la Defensa Civil de Armenia.

Desde el jueves en la tarde, cuando se reportó la desaparición de la nave en todo el límite de Tolima y Quindío, los cuerpos de socorro se enfrentaron al dilema de tomar hacia uno u otro destino.

El primer día y medio se les fue a los rescatistas rastreando palmo a palmo el sector de Calarcá (Quindío), en cierta medida por la fuerte presencia de las Farc en la parte tolimense, pero sobre todo por la cantidad de testimonios que se elevaron desde el lado quindiano.

Ese periplo de rumores y visiones fue el que empezó a recorrer el médico Javier Serna Jaramillo, de 40 años y director de urgencias del hospital La Misericordia, de Calarcá, cuando decidió conformar el primer equipo de socorro el jueves en la tarde.

Bajo las órdenes del capitán Asdrúbal Montoya, y en compañía del teniente Jorge Ramírez, y de 28 hombres más, Serna salió a las 5 de la tarde por el corregimiento de Quebradanegra. Allí, un habitante de la zona rural había reportado una explosión en la montaña. Tras una hora de rastreos, el grupo no encontró nada y se regresó a Calarcá a las 6 de la tarde.

En el puesto de mando del cuerpo de bomberos de este pueblo los socorristas se enteraron de la versión de Rosa Rojas de Rosas, quien había visto encenderse unas bengalas en el sector de Planadas, en el cerro de Maracaibo.

A las 11:50 de la noche llegaron a la finca El Cedral, en la vereda Aura, y comenzaron a subir ese cerro, de 3.200 metros de altura, cubierto de pinos, robles y cedros, y casi infranqueable por el espesor del bosque.

Llegaron con cierta expectativa, pues esta zona ya tiene su expediente de siniestros aéreos. El año pasado, sin ir más lejos, hubo dos: el 24 de junio se precipitó a tierra un ultraliviano, y dos de sus ocupantes murieron. Luego, el 24 de octubre, se accidentó un helicóptero de la Policía.

A las 3:30 de la mañana, agotados, decidieron acampar para dormir un poco y tomar fuerzas, pero muchos no conciliaron el sueño porque los vientos eran estremecedores.

A las 6 de la mañana en punto, con una simple aguapanela por desayuno, partieron divididos en comisiones, de cinco y seis rescatistas, hacia lo más alto de la montaña.

A las 12:30, en medio de gritos y de cierta alegría, divisaron en el sector de El Roble unos posibles restos de hierro brillantes. Pero la comisión que trepó hasta allí durante 40 minutos lo único que encontró fue una roca pelada.

A las 3 de la tarde, los hombres volvieron a Calarcá sin noticias. Sin embargo, otro testimonio, el de Yency Leni Pérez, una campesina de 16 años, quien juró haber visto pasar un avión blanco y rojo rasante sobre su finca Buenavista, los hizo tomar hacia el corregimiento de La Virginia. Tres horas más tarde el reporte volvió a ser negativo.

Rendidos y decepcionados, el viernes en la noche los hombres hicieron su balance de casi 24 horas de perseguir versiones.

Algunas personas se acercan a declarar con el ánimo de ayudar con seriedad, pero otros solo lo hacen por aparecer en los medios y, unos más, motivados por intereses no claros. La dificultad está en que todas las versiones tienen que ser escuchadas, para tratar de establecer su veracidad , dice Wilgeen Alonso Gaviria, director de la Cruz Roja de Calarcá.

Esa noche, los 30 rescatistas del doctor Serna no eran los únicos exhaustos y frustrados. Unas 90 personas más del Ejército, de la Cruz Roja, de la Defensa Civil y de los bomberos también estaban rastreando pistas con la ilusión de hallar al Ministro, al piloto y a los otros tres pasajeros.

En esa búsqueda escalaron a media noche del jueves hacia puntos a más de 3.000 metros de altitud. Lo irónico es que muchos campesinos de los mismos cerros Maracaibo y Campanario se mostraron sorprendidos con las historias escuchadas en la radio y en los noticieros sobre bengalas, explosiones y avistamiento de aviones.

Nos extraña porque en menos de un año participamos de los rescates de un ultraliviano y un helicóptero con seis muertos y dos sobrevivientes en total, y esas veces se lograron los objetivos en mucho menos plazo. Están buscando donde no es , dijo Humberto Acosta, un baquiano que nació en este lugar hace 26 años.

Le pido a la comunidad que si ha visto algo lo informe, o en caso contrario que no invente , solicitó el secretario de Gobierno de Calarcá, Jaime Giraldo Aristizábal, al anunciar el reinicio de operaciones ayer sábado a las 5 de la mañana con el mismo personal.

Y es que, además del esfuerzo por declaraciones inventadas o vagas, se pierde un tiempo precioso, mientras se onfrontación los testimonios.

A veces funciona; a veces no. En el caso del avión del Ministro parece no haber servido de mucho. Al contrario, para los más de 120 hombres que han estado las últimas 48 horas trepando por riscos y bajando a las gargantas de quebradas profundas, a menudo bajo temperaturas cercanas al cero absoluto, las últimas declaraciones del director de la Aerocivil, Juan Carlos Vélez, fueron totalmente desesperanzadoras. Todo apunta a indicar que el avión va a estar hacia el lado del Tolima .

Ayer comenzó la búsqueda en forma hacia el lado tolimense. Allí no hay tantas versiones, ni tantas consejas. Allí solo hay guerrilleros, muchos guerrilleros de los frentes 21 y 50 de las Farc.

Sabe qué es lo más triste de estos dos días perdidos? , - preguntaba el médico Serna Jaramillo ayer al mediodía- . Es pensar en unos posibles sobrevivientes abandonados a la intemperie, a los que no les hemos podido llegar con ayuda .

Tal vez por eso, el ofrecimiento del gobernador del Tolima, Guillermo Alfonso Jaramillo, ayer sábado, de entregar 10 millones de pesos de recompensa a la persona que dé pistas ciertas sobre el paradero del avión, fueron muy mal recibidas por los rescatistas.

Imagínese, si sin plata de por medio, había tal explosión de versiones, como irá a ser ahora con la promesa de 10 millones entre tanta gente tan pobre , expresó apesadumbrado un miembro de la Defensa Civil de Calarcá.

FOTO/Freddy Arango EL TIEMPO.

Las comisiones de los organismos de socorro recorrieron en camperos las escarpadas montañas en busca de una señal de la avioneta. Los grupos inspeccionaron palmo a palmo el área donde los campesinos dijeron ver la aeronave volando bajito.

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