UN CHASÍS IRRECONOCIBLE, PRIMERA PISTA

UN CHASÍS IRRECONOCIBLE, PRIMERA PISTA

En el segundo piso del Club El Nogal, junto al boquete que abrió de abajo a arriba la explosión del carro bomba del viernes pasado, cuadrillas de obreros apuntalaban ayer los muros resquebrajados.

10 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

En el segundo piso del Club El Nogal, junto al boquete que abrió de abajo a arriba la explosión del carro bomba del viernes pasado, cuadrillas de obreros apuntalaban ayer los muros resquebrajados.

El piso de cemento estaba cubierto por un tapete de vidrios hechos añicos y por las paredes chorreaban algunos hilos de agua. Salvo los lugares cercanos a los ventanales, el resto de los parqueaderos se hallaban a oscuras.

Con la luz de una linterna, hombres de la sección de automotores de la Fiscalía examinaban los carros, apoyados por ingenieros, para determinar qué vehículos se podían retirar de los parqueaderos del que fuera uno de los clubes privados más elegantes del país.

Hasta las 5 de la tarde, habían devuelto unos 70 carros a sus propietarios. Una cifra igual o superior seguía en los estacionamientos, algunos semicubiertos por montones de escombros; otros, retorcidos, y algunos irreconocibles. Pero también varios de ellos, milagrosamente, solo estaban cubiertos de un polvo gris.

Entre los hallazgos de ayer figuraba el chasis casi irreconocible de un carro y un motor que descubrieron incrustado en la esquina superior de uno de los parquederos. Expertos de la Fiscalía comenzaron a examinar los restos del automor.

Investigadores que recorrieron el edificio señalaron que los pisos tercero a sexto fueron los más afectados por la explosión. En el tercero funcionaban algunos parqueaderos y en el cuarto, oficinas de la administración.

Puertas desgonzadas, jirones de tapetes, lámparas despedazadas, trozos de paredes y montones de escombros fue lo que hallaron ayer los investigadores la zona donde antes funcionaban las canchas de bolos, golfito, el gimnasio y los almacenes de artículos deportivos.

Pero en medio del caos, los socorristas que lograron abrirse paso hasta el 7 piso se hallaron con algunas mesas del restaurante intactas, incluso con vasos de agua servida, mientras otras yacían patas arriba.

El olor a pólvora aun no se disipaba ayer al caer en la tarde. Una bandera gigantesca fue ubicada sobre la fachada destruida de El Nogal.

Foto.

En medio del caos que dejó el atentado, investigadores de la Fiscalía empezaron a buscar las primeras pistas del tentado. José Navia.

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