LA HORA DE LA VERDAD

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La Comunidad Andina (CAN) dispone apenas de cinco días para evitar que se acelere su resquebrajamiento, pues el viernes se adoptarán decisiones trascendentales , según una declaración de los responsables de comercio de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

10 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La Comunidad Andina (CAN) dispone apenas de cinco días para evitar que se acelere su resquebrajamiento, pues el viernes "se adoptarán decisiones trascendentales", según una declaración de los responsables de comercio de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

El calibre de esas decisiones que tomará la Comisión de la CAN en su cita del 14 en Lima (Perú) puede anticiparse de acuerdo con lo afirmado por el ministro de Comercio Exterior, Jorge Humberto Botero: "Acompañados por los socios andinos o no, formularemos nuestras propuestas (de aranceles al Alca) el sábado próximo".

En efecto, el 15 de febrero vence el plazo para que los 34 países del continente entreguen sus ofertas arancelarias tendientes a la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca). Todo indica que la CAN, de la que también hace parte Venezuela, no llegará unida a las negociaciones del Alca y ni siquiera a un planteamiento único para un eventual tratado de libre comercio con Estados Unidos.

Unión difícil.

Llegar como bloque al Alca implica para la CAN definir en cinco días el Arancel Externo Común (AEC), y aunque ya hay acuerdo sobre el 62 por ciento y posibilidades de concretar alrededor de otro 15 por ciento, "es muy complicado lograrlo", coinciden los presidentes de la Andi, Luis Carlos Villegas, y de la Cámara de Comercio Colombo-Ecuatoriana, Guillermo Gómez, apreciación compartida por funcionarios colombianos que participan en las negociaciones.

Lo anterior se complica porque a las últimas reuniones de la Comisión, máxima autoridad de la integración, no ha asistido Venezuela que, debido a sus problemas internos, les ha pedido a sus socios "ser sensibles a sus preocupaciones", manifestó Botero.

El asunto, explicó el Ministro, "es que estos procesos no pueden detenerse porque son compromisos internacionales no solo de la CAN sino de cada uno de nuestros países", aunque señaló que el Gobierno de Hugo Chávez les anunció que estará en la reunión del viernes en Lima.

La ausencia de Venezuela de las reuniones de la CAN no parece ser deliberada, según la observación del presidente de Analdex, Javier Díaz, quien precisó que "políticamente no le conviene aislarse (de sus socios andinos). Sería inoportuno cortar los lazos con la CAN". Basta señalar que Colombia es el segundo destino de las exportaciones venezolanas y, en algunos períodos, el mercado número uno de sus ventas externas no petroleras.

Juan González Velazco, presidente de la Cámara de Integración Venezolano Colombiana, dijo en Caracas al corresponsal de EL TIEMPO que cree que el problema frente al AEC es que la agenda oficial (venezolana) cambió como consecuencia de la crisis del país y todos los empleados del sector trabajan en nuevas prioridades.

Una vez se superen algunos inconvenientes, "esperemos que se retome el tema del arancel, ya que es muy importante para el empresariado venezolano. Nosotros vemos con buenos ojos su establecimiento , agregó.

El lío de Bolivia y Perú.

El escollo principal para tener un AEC, cuyos niveles fueron definidos por los presidentes andinos en enero del año pasado en 0, 5, 10 y 20 por ciento para que rijan desde el 2004, son las estructuras arancelarias de Perú y Bolivia, que en el improbable caso que fueran modificadas allanarían el camino para un acuerdo.

Bolivia, por no tener salida al mar, recibió un tratamiento especial de la CAN y solo aplica aranceles del 5 y 10 por ciento, mientras que en Perú los niveles son 4, 7, 12 y 20 por ciento.

En la práctica, entonces, y a pesar de todos los problemas e incumplimientos a la normatividad andina, como lo observa Gómez, la CAN se ha limitado a Colombia, Venezuela y Ecuador y podría pensarse en que los tres países fueran unidos al Alca e inclusive a un acuerdo bilateral de libre comercio con Estados Unidos.

Villegas avizora un panorama diferente si, como se prevé, no hay acuerdo el viernes sobre el AEC: Colombia debería empezar negociaciones directas con Estados Unidos para un tratado de libre comercio sin la CAN y fortalecer y desarrollar los existentes con Ecuador y Venezuela.

Un acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos, también llamado plan B, comienza a ser una prioridad del gobierno colombiano. El embajador en Washington, Luis Alberto Moreno, dijo que debe ser un propósito nacional, pero aclaró que en este momento lo que hay son las negociaciones dentro del Alca y Colombia trabaja en ellas con los diferentes países andinos.

Jorge Humberto Botero expresó que la decisión es cumplir en primer lugar con los compromisos del Alca, pero que con sus colegas de Ecuador, Perú y Bolivia (países que junto con Colombia son beneficiarios del Atpa) definieron avanzar en un tratado bilateral con Estados Unidos.

A una pregunta sobre si la administración Bush estaría en el ánimo de firmar un acuerdo de ese tenor con los cuatro países Atpa, el Ministro respondió: "En el corto plazo vamos a tener diálogos con el Gobierno de Estados Unidos para constatar su voluntad de avanzar en la dirección que nosotros hemos encontrado adecuada. Las expectativas que tenemos con base en conversaciones informales es que sí".

No obstante, dirigentes gremiales y empresarios cercanos a las negociaciones y conversaciones comentaron que Estados Unidos ha hecho guiños y enviado señales de que su interés inmediato es Colombia. En un segundo plano estarían Ecuador, Bolivia y Perú.

Incluso, se rumora que la prioridad estadounidense con Colombia se situaría por encima de la demostrada con Centroamérica, región con la que ya inició conversaciones para un tratado de libre comercio.

Lo evidente es que en ningún escenario realista aparece la Comunidad Andina como bloque en el Alca o en un acuerdo bilateral. Lo que se vislumbra es una Colombia solitaria avanzado en ese propósito.

Administrar las diferencias.

Una idea que ha rondado entre los negociadores andinos, aunque no ha sido discutida formalmente, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo total sobre el AEC, es ir unidos a la mesa del Alca con el 62 por ciento del universo arancelario ya convenido más lo que se logre hasta el viernes y administrar las diferencias restantes.

Para Colombia, ese 62 por ciento cubre el 55 por ciento (aproximadamente 1.500 millones de dólares) de las exportaciones a sus socios andinos. El 38 por ciento restante son los aranceles de productos industriales.

Administrar la diferencia significa llegar a acuerdos sobre cómo negociaría cada socio andino con terceros países, de manera que se protejan mutuamente la espalda y no den concesiones exageradas en renglones que puedan afectar la producción de uno de los socios.

Aunque ese esquema es desgastante, ya se ensayó con relativo en las negociaciones sobre preferencias arancelarias entre la CAN y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay).

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