ARAUCA MIRADA CON OTROS OJOS:

ARAUCA MIRADA CON OTROS OJOS:

Señora Defensora:

10 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Señora Defensora:.

Gracias por su trabajo investigativo atinente a mi relación con entidades promotoras de capacitación en Arauca. La política de capacitación ejecutada por Arauca financió la profesionalización de cinco mil araucanos en pregrado y medio centenar en posgrados en los mejores sitios de Colombia y del mundo. Lástima que estas cosas buenas, como muchas otras, no importen a los intereses centralistas del país, para quienes la salida es arrebatar a Arauca las regalías y entregarlas a otros segmentos del Estado corrupto, tal como ocurrió con el Fondo Nacional de Regalías, que dilapidó tres billones de pesos quitados a Casanare.

Aprovecho esta oportunidad para destacar la secular incapacidad de las élites colombianas para comprender las dinámicas sociológicas de las provincias. Durante dos siglos, Arauca constituyó una imagen de ganaderías extensivas y música venezolana, sin porvenir económico en plazos razonables. Descubiertos los mil millones de barriles de crudo de Caño Limón, importó solo su petróleo. A nuestra dirigencia le cuesta mucho trabajo pensar en la Nación, en el pueblo que todos los días construye la Patria, en las posibilidades de construir una Colombia próspera. Excepción hecha de una colonización agraria incompleta en el periodo 1960-1980, no hubo allí una acción estatal sistemática para propiciar desarrollo económico y convivencia. En otras palabras, no hubo decisiones estatales encaminadas a dirigir moral, política y económicamente el destino colectivo, lo cual se supone que es lo que justifica la existencia de aparatos coactivos e instituciones de gobierno.

Un libro publicado en 1992 se titulaba El Estado abandonó a Arauca. En el escenario del vacío, las fuerzas insurgentes de la guerrilla, el Eln desde 1964 y las Farc desde 1980, avanzaron en su estrategia de gobernar, primero con un discurso agrarista, luego con el terror. Durante la época petrolera, 1987-2002, los elenos controlaron la gobernación y se fortalecieron económicamente. Durante 1993-2002, las Farc se la jugaron a las rentas de la coca estimulando cultivos en el centro de un departamento pequeño. Así llenaron sus arcas. Mientras tanto, los gobiernos negaron que con la bonanza Arauca hizo las vías de comunicación existentes (400 kilómetros de carreteras pavimentadas y otro tanto en afirmado) y transformó para siempre su situación. Ningún otro departamento de Colombia construyó con sus propios recursos sus vías y la totalidad de sus obras de fomento. Como resultado, hoy podría controlarse sin dificultad desde el punto de vista territorial, si los militares y el establecimiento quisieran.

Estas dos riquezas, petróleo y coca, que son la base de los más grandes negocios del mundo, explican la importancia de Arauca. El último medio siglo de abandono permitió que las fuerzas irregulares hicieran lo que quisieron: destruir la dirigencia política y el tejido social acumulado, mediante el entierro, el destierro o la asimilación. Hoy, estas fuerzas dueñas de buena parte de los negocios legales del departamento se resienten al encontrar un rival, por vez primera, en el otro lado de la cancha. Siempre habían jugado solos. Por eso, el lamentable número de víctimas. Sin embargo, se equivoca quien crea que la salida a la ausencia del Estado sea solamente militar. Una acción oficial así concebida fracasaría, y nadie sensato lo desea. La historia demuestra siempre que la política es la mano capaz de guiar el devenir de los pueblos. Y esta acarrea acción integral de los gobiernos, dirigida a captar lo más importante de Arauca: sus campesinos y empresarios, su juventud citadina, sus patriarcas liberales y conservadores, fatigados de la guerrilla y las soluciones violentas.

Qué cuesta implementar cinco mil hectáreas de palma de aceite, de forestación, de plátano, de arroz, de frutales? Arauca tiene el dinero. El establecimiento y la empresa privada tienen la experiencia. La infraestructura física de vías y demás ya existe, aunque deba mejorarse. No es cierto que Arauca malbarató sus regalías, aunque hubo y hay errores y corrupción. Allí se pasó del siglo diez al veinte en solo doce años. Los indicadores de carreteras, caminos vecinales, educación a todo nivel, salud, acueductos y alcantarillados, infraestructura física institucional, son muy superiores a los promedios nacionales. Esto no se hizo por la guerrilla, sino a pesar de la guerrilla, la cual jamás ha creído en que la paz sea más rentable que el terrorismo. Su actividad se centra en el saboteo a la infraestructura petrolera, asesinatos, extorsión, culto a la obediencia, estalinismo y una enorme ignorancia sobre lo que ocurre más allá de los límites de sus veredas.

Leonel Pérez Bareño.

R. Mi deber era investigar su caso, Leonel. Es interesante su carta: constituye otra visión de Arauca.

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