QUEREMOS HACER SOLO UN ENTIERRO

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Durante cuatro días la familia Arellán Zúñiga ha vivido entre el dolor y la incertidumbre que sembró en sus vidas el terrorismo, que el viernes 7 de febrero acabó en una fracción de segundos con el Nogal, el club más exclusivo de la capital del país.

11 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Durante cuatro días la familia Arellán Zúñiga ha vivido entre el dolor y la incertidumbre que sembró en sus vidas el terrorismo, que el viernes 7 de febrero acabó en una fracción de segundos con el Nogal, el club más exclusivo de la capital del país.

Dolor, porque la demencia del terrorismo no solo se llevó el edificio. El domingo a las 6 de la tarde, después de haber recorrido todos los hospitales y de esperar inútilmente una razón en el lugar de la tragedia, en el Instituto de Medicina Legal les confirmaron que el único n.n. que a esa hora permanecía sin identificar era Jhon Freddy Zúñiga Arellán, un jóven de 26 años que trabajaba como instructor de squash del Club.

A la tristeza que les produjo la noticia se sumó la agonía, que hoy no ha terminado, por la desaparición de Oswaldo Arellán, de 40 años. El había ido al club por invitación de John Freddy , dijo Fernando Arellán, hermano del desaparecido.

Hoy la familia vive en medio de la angustia y la incertidumbre porque las labores de rescate de cadáveres fueron suspendidas para dar paso a la búsqueda de pistas sobre los autores del atentado, y de Oswaldo no tienen noticias ni buenas ni malas, pero sí terribles presentimientos. Temen que el cadáver esté entre los escombros del edificio.

Un funcionario de Medicina Legal, que desde el domingo le informó a la familia que podía reclamar a John Freddy, se extrañó porque dos días después el cuerpo permanece en la morgue del instituto.

Es que queremos un solo dolor, un solo entierro y un solo gasto , dijo Fernando, quien junto con su familia vive en el barrio Nuevo Chile, en el suroccidente de Bogotá, el mismo lugar donde hasta el viernes vivieron Jhon Freddy y Oswaldo.

Foto.

La familia Arellán teme que Oswaldo Arellán Barajas esté entre los escombros del edificio del Club El Nogal. José Navia.

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