EL CARRO LLEGÓ DE 6 A 7 P.M.

EL CARRO LLEGÓ DE 6 A 7 P.M.

El Renault rojo, modelo Megane, que con su carga mortal convirtió a El Nogal en un infierno, ingresó a las instalaciones del club entre las 6 y las 7 de la noche de ese viernes.

12 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

El Renault rojo, modelo Megane, que con su carga mortal convirtió a El Nogal en un infierno, ingresó a las instalaciones del club entre las 6 y las 7 de la noche de ese viernes.

Pero no utilizó el acceso de la carrera séptima, por donde entran la mayoría de socios, visitantes y empleados. El terrorista, con un cálculo estratégico, utilizó la exclusiva puerta vehicular ubicada sobre la carrera quinta.

Así consta en las conclusiones que la cuadrilla de investigadores - del Das, la Fiscalía y la Policía- ha logrado con el apoyo de ocho agentes de la Oficina de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego (ATF) de Estados Unidos, tras cuatro días de pesquisas.

Esa entrada, la de la quinta, está reservada para personajes de la cúpula de Gobierno y para invitados extranjeros que por su cargo y condiciones de seguridad requieren un tratamiento especial y para los huéspedes del hotel.

Misteriosamente en una hora pico, en la cual la congestión del club es tradicional, el automóvil encontró un lugar vacío para estacionar con tres características inigualables para el propósito terrorista.

La primera: quedaba justo al lado de una columna principal de la edificación. El impacto del explosivo, entonces, podía ser mayor al darle a una especie de corazón de la estructura arquitectónica.

La segunda: a su lado había un espacio abierto y con vacío hacia el primer piso, condición indispensable para que las ondas de radio a través de las cuales se activaría la bomba pudieran llegar desde la calle, sin los tropiezos de paredes de concreto.

La tercera, se trataba de un estacionamiento en el cuarto piso, es decir, el último nivel de los parqueaderos con lo cual el impacto cubriría tanto hacia abajo como hacia arriba.

Ese es un tipo de bomba que hace implosión hacia abajo y luego sube con el propósito de destruir por dentro todo el edificio , explicó un experto en el tema.

Sin embargo, con lo que tal vez no contaban los terroristas era que el sexto piso, donde estaban el gimnasio y las canchas de squash, es un espacio abierto que impidió a la onda explosiva seguir su destino vertical y la difuminó hacia los lados.

Los terroristas, para poder entrar por la quinta y tener un espacio reservado en el estacionamiento- dice uno de los investigadores- habrían podido infiltrar a personal del club o haber establecido una confianza especial. Esa es una de las principales hipótesis sobre las que estamos trabajando .

Al ser preguntado sobre ese punto en particular, el fiscal general, Luis Camilo Osorio, contestó: Se está investigando .

De uno a seis meses.

Dos socios del club consultados por EL TIEMPO explicaron que si bien no es descabellado, hay varias otras hipótesis de cómo entró el carro.

Podría ser uno de los huéspedes , dijo uno. Otro comentó que no se podía descartar la posibilidad de que los autores del ataque hayan comprado una acción en los últimos seis meses. Con 50 millones y sin necesidad de muchos padrinos como los que se necesitan en el Gun o en el Country, podría convertirse en socio .

Incluso, añade uno de ellos, hay una cuarta hipótesis. Teniendo en cuenta que se celebraba un matrimonio, cualquiera que estuviera enterado podría darse las mañas para entrar, simplemente diciendo en la portería que iba para la fiesta .

Para el equipo de investigadores no cabe duda de que el atentado tuvo un periodo de seguimiento de los movimientos en el interior del club de mínimo un mes.

Los terroristas tuvieron que hacer un estudio de vulnerabilidad muy concienzudo para determinar cuándo iban a poner la bomba y cómo , anotó un agente investigador.

Porque no solo se trató de la ubicación del vehículo, sino también del día y la hora. Según las averiguaciones, el viernes entre 6 y 7 de la noche hay mucha congestión, unos salen y otros entran, y los vigilantes no dan abasto.

Ayer, llegaron otros dos oficiales de la ATF para reforzar el equipo. Con la tecnología que ellos han prestado se logró ubicar el dispositivo de inicio de la carga explosiva, entre los escombros que cayeron, en una casa del lado del club El Nogal.

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