VECINOS, LAS OTRAS VÍCTIMAS

VECINOS, LAS OTRAS VÍCTIMAS

En el apartamento 301 del edificio que colinda con el Club El Nogal no quedó nada en su sitio. Varios muros se fueron al piso, todos los vidrios se rompieron, en la terraza se formó una montaña de escombros que alcanzó el metro y medio de altura, las cubiertas de la cocina, de una habitación y del depósito desaparecieron, el tanque se destrozó y se quedaron sin agua y sin energía.

12 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

En el apartamento 301 del edificio que colinda con el Club El Nogal no quedó nada en su sitio. Varios muros se fueron al piso, todos los vidrios se rompieron, en la terraza se formó una montaña de escombros que alcanzó el metro y medio de altura, las cubiertas de la cocina, de una habitación y del depósito desaparecieron, el tanque se destrozó y se quedaron sin agua y sin energía.

En condiciones similares se encuentran los otros 11 apartamentos del edificio ubicado en la carrera 7a. con calle 79. Una edificación con terrazas diseñada por Camacho y Guerrero, que fue Premio Nacional de Arquitectura en 1966 y que fue declarada Monumento Nacional en 1994.

Cinco días después de la explosión, los dueños de los apartamentos improvisaron muros de latas de zinc y de cartón, recogieron las pertenencias que se pudieron salvar y se fueron a vivir a otra parte, hasta conseguir el dinero con el que puedan reconstruir su hogar.

Este apartamento es el resultado de 30 años de trabajo - asegura Ingrid Paulsen, una abogada de 57 años que vivía ahí con su hija, su nieta, la empleada y dos perros, y que ahora va a tener que buscar un lugar en arriendo adonde mudarse . En este momento no tengo la plata para restaurarlo, pero estoy segura de que de esta vamos a salir. No tengo otra opción que levantarme y volver a comenzar .

El edificio fue uno de los protagonistas durante la noche de la tragedia. Desde ahí, los vecinos lograron salvar varias vidas de personas atrapadas entre las llamas y los escombros que saltaron a los colchones y las sábanas. Y los socorristas montaron escaleras metálicas por donde descendieron decenas de heridos. Pero esa noche de tragedia, también se colaron los vándalos a las edificaciones y saquearon joyas y otros bienes.

Se llevaron una cámara fotográfica profesional, unas bandejas y jarras de plata que heredé de mi mamá y una pintura - dice Paulsen- . Esto lo que confirma es que es el elemento humano lo que está dañado en este país. Pero de todo esto aprendí que se puede vivir sin cosas materiales. Lo más importante es que desde acá pudieron salvar a muchas personas y que nosotros pudimos conservar nuestra vida .

Foto.

Los apartamentos del edificio que colinda con el Club El Nogal quedaron inservibles. Los escombros alcanzaron el metro y medio de altura.

Milton Díaz / EL TIEMPO

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