REVOLUCIÓN EDUCATIVA

REVOLUCIÓN EDUCATIVA

La información que publicó recientemente este periódico sobre las pruebas de los niños de Bogotá es sorprendente. Normalmente no se sabe qué resultado logran las políticas educativas, que se ensayan y cambian con frecuencia, sin que se sepa si han servido o no. En este caso sabemos que los niños de Bogotá mejoraron sus puntajes de lectura y matemáticas. Los aumentos de más del 10 por ciento en los resultados promedios de ambas pruebas- y de más del 15 por ciento en algunos sectores- son excepcionales en el contexto internacional.

12 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La información que publicó recientemente este periódico sobre las pruebas de los niños de Bogotá es sorprendente. Normalmente no se sabe qué resultado logran las políticas educativas, que se ensayan y cambian con frecuencia, sin que se sepa si han servido o no. En este caso sabemos que los niños de Bogotá mejoraron sus puntajes de lectura y matemáticas. Los aumentos de más del 10 por ciento en los resultados promedios de ambas pruebas- y de más del 15 por ciento en algunos sectores- son excepcionales en el contexto internacional.

Esto se logró con una estrategia compleja e integral. La eliminación de huelgas- ese ejercicio en el que los maestros, cuando reclaman a las autoridades, lo hacen lesionando a los niños- , un sistema de evaluación que identificó los aspectos débiles y orientó los esfuerzos de mejoramiento, el énfasis en la calidad, el aumento de las dotaciones de computadores y libros, de bibliotecas públicas y escolares, el sistema de concesiones de colegios públicos con los mejores colegios privados, el creciente compromiso de los docentes con su tarea, son apenas aspectos de este proceso.

Las cifras revelan además dos resultados muy valiosos: los colegios públicos, por primera vez, superaron a los colegios privados, y el mejoramiento mayor se logró en los barrios más pobres de la ciudad. Esto muestra que para fortalecer la educación pública y lograr impacto social hay que mejorar la calidad de la escuela pública y no tolerar, a nombre de un discurso populista o gremial, sus debilidades.

El Gobierno Nacional ha anunciado una revolución educativa en estos años. Si quiere lograr algo serio y no simplemente un aumento del número de niños que van a la escuela, el ejemplo de Bogotá es el que hay que seguir.

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