MANJARES EN FA SOSTENIDO

MANJARES EN FA SOSTENIDO

En la gran cocina mundial hay muchos platos bautizados con el nombre de prominentes políticos, militares o literatos, quienes los inspiraron. La música está menos representada, pero de manera muy ilustre. Pocas oberturas de ópera serán tan populares como El barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini. Este gran compositor, nacido en Pésaro en 1792 y fallecido en París en 1868, sirvió de puente entre la opera de los siglos XVIII y XIX, a cuya renovación contribuyó grandemente.

15 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Hijo de padres pobres, desde niño trabajó como músico para subsistir. Formado autodidácticamente, tomó como modelos a Haydn y a Mozart. En pleno éxito, a los 37 años, Rossini dejó de componer. Cuentan sus biógrafos que el autor del Guillermo Tell, última ópera que escribió, era un compositor tan genial como perezoso y aficionado a los placeres de la buena mesa.

Era adicto a los macarrones, especialmente aderezados con trufas (exóticos hongos) blancas del Piamonte. Se cree que él introdujo en Francia la moda de los macarrones con trufas, en este caso negras del Périgord.

Hay una anécdota reveladora: en una ocasión un joven saludó a Rossini y le dijo: No recuerda usted aquel magnífico plato de macarrones que comimos juntos? A lo que el maestro contestó: El plato de macarrones con trufas lo recuerdo perfectamente. Cómo quiere usted que lo olvide? A quien no recuerdo es a usted .

Pero Rossini, gastronómicamente hablando, está ligado sobre todo al Tournedos Rossini .

Para prepararlo hay que cortar transversalmente los filetes de la cadera del buey, por lo menos de dos dedos de alto, y limpiarlos, en crudo, de nervios y grasas. Luego, se rodean con una lonja de tocino fresco y se atan bien apretados.

Se tajan rebanadas de pan de molde sin corteza, del mismo diámetro de los tournedos, por un centímetro de alto. Se doran en sartén. Se saltean los tournedos al gusto y se colocan sobre las tajadas de pan. Se cortan rodajas de foie gras, se saltean en mantequilla y se coloca una sobre cada filete.

Encima de todo, se pone una lámina de trufa. Se sirve con una salsa al Madeira o al Jerez, obtenida desglasando con el vino el jugo de cocción, rendido, si es preciso, con algo de caldo y reducido luego.

Otro plato operático es un famoso postre: la Copa Melba, creada por el célebre Auguste Escoffier para la soprano australiana Nellie Melba. El maestro de cocineros inventó el postre después de ver y oir a la cantante en Lohengrin de Wagner en el Covent Garden londinense en 1893.

En toda heladería que se respete se sirve la Copa Melba pero en la versión original, Escoffier llevó a la mesa de la soprano un cisne de hielo entre cuyas alas iba engarzada una honda bandeja de plata.

Sobre un lecho de helado de vainilla, en la bandeja reposaban unos duraznos cubiertos con puré de frambuesas y todo el plato iba envuelto en un finísimo velo de caramelo hilado.

Eran otros tiempos en los cuales los grandes platos heredaban el nombre de los famosos. Ahora, el único nombre que reciben, y eso a veces, es el de su propio creador: claro que hoy en día los cocineros son también personajes famosos.

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.