NUEVO ORDEN CONTABLE INTERNACIONAL

NUEVO ORDEN CONTABLE INTERNACIONAL

El desarrollo económico mundial y la integración de capitales, requieren desde hace tiempo una fuente de información que le otorgue credibilidad a los inversionistas para la toma de decisiones.

28 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

El desarrollo económico mundial y la integración de capitales, requieren desde hace tiempo una fuente de información que le otorgue credibilidad a los inversionistas para la toma de decisiones.

Esta necesidad se ha acrecentado, en la medida de que día con día los usuarios de la información financiera han perdido credibilidad en los Estados Financieros, amén de otros hechos, por la falta de uniformidad en la normatividad utilizada para su preparación en los distintos países.

En este sentido, la profesión contable mundial representada en la Federación Internacional de Contadores Públicos IFAC, en unión con la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad IASB, viene llevando a cabo una serie de modificaciones estructurales a fin de lograr superar el obstáculo que representa para los inversionistas extranjeros, la disparidad de criterios en las normas contables con que se prepara la información financiera.

Este hecho que no es nuevo, implica sin embargo la solución de distintos inconvenientes entre los que se destaca la necesidad primordial de satisfacer las necesidades de los mercados de capital y de sus partícipes, armonizando la contabilidad con un criterio homogéneo.

No obstante, la tarea no es fácil, toda vez que, no es susceptible de encontrar un denominador común que permita armonizar las normas de cada país con las normas internacionales, habida cuenta de las diferencias que en distintas materias se presentan para el logro de este objetivo.

Así tenemos que en los diferentes países se presentan diferencias en aspectos tales como el modelo económico, de producción de bienes, de regulación y legislación, de formación profesional, de reconocimiento de títulos, de obligatoriedad en la aplicación de las normas, de supervisión y control de calidad para las huestes contables y otros muchos que resultaría largo enunciar.

Sin embargo, el problema permanece ahí latente y, requiere de todas formas ser solucionado. Por ello, la profesión mundial, piensa hoy en la creación de una mesa en la que se negocie la armonización de las normas de contabilidad y auditoría a partir del reconocimiento de las diferencias existentes en los países en el orden económico, cultural y de desarrollo, pero teniendo como base el de los lineamientos conceptuales de la normatividad internacional, mediante la creación de un marco conceptual homogéneo que tenga en cuenta el modelo imperante en cada nación y el estado de avance del mismo, esto es, que el paradigma se aplicaría sólo aceptando los diferenciales de los modelos utilizados, ya sea los de normas contables para la toma de decisiones o en su defecto los de tipo patrimonialista que se sustenta en el criterio de la medición del capital y del reconocimiento de las utilidades para el pago de impuestos.

En otras palabras el nuevo orden buscaría reconocer las normas que requieren los mercados globales y a su vez, las que solo corresponden al consumo domestico en los países cuyos mercados de capitales son incipientes.

De la misma manera, los cambios en la profesión dado el impacto de los recientes acontecimientos por los escándalos financieros, han llevado a una modificación del antiguo escenario, en el cual, el criterio imperante era el de la información financiera bajo el principio de seguridad razonable o de aproximadamente exacto, que se encuentra en contravía del requisito que exigen hoy los reguladores mundiales, en el sentido de que la información contable tenga el sello de veraz y fidedigna.

Todo lo anterior implica un cambio en los controles o supervisores (para nuestro caso Superintendencias), las que deben actualizarse a las corrientes mundiales, so pena de que nuestros estados financieros no cumplan con los requisitos internacionales y seamos defenestrados en este contexto, incluso no pudiendo transar en los mercados globales.

Lamentablemente hasta el momento el gobierno nacional no ha mostrado ninguna iniciativa en acondicionar la normatividad al nuevo orden y, en fortalecer los controles de supervisión, los que incluyen la solidificación de la Junta Central de Contadores como garante de la confianza pública en los contadores, instrumentadores y auditores de la información contable.

De la misma manera, tampoco se nota ningún pronunciamiento en la vigilancia de las instituciones académicas formadoras de contadores, las que en ultimas son responsables de la actualización en el conocimiento profesional. Mucha tela hay que cortar en esta materia.

El gobierno nacional tiene pues la palabra, la que esperamos se pronuncie prontamente.

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