DESPUÉS DEL ATPA

DESPUÉS DEL ATPA

La mejor manera de orientarnos en las decisiones sobre política internacional que tenemos que tomar en el corto plazo es mirar dónde estamos. Quizás el punto de partida ideal es examinar el esquema de preferencias arancelarias para los países andinos conocido como el Atpa. Este sistema permite que muchos productos colombianos entren a los Estados Unidos sin pagar tarifas, con lo cual se opera en igualdad de condiciones con los países de Centro América y el Caribe, y con ventaja frente a otros países similares. Sus beneficios se pueden medir por el entusiasmo que ha despertado el esquema entre empresarios colombianos, porque por primera vez en más de diez años se leen noticias buenas sobre Coltejer y Fabricato y porque tanto los empresarios como los funcionarios se están preocupando desde ya sobre el camino que hay que tomar para evitar un descalabro cuando se terminen estas preferencias. No hay que perder de vista que para entonces los países de América Central habrán concluido su trat

04 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La mejor manera de orientarnos en las decisiones sobre política internacional que tenemos que tomar en el corto plazo es mirar dónde estamos. Quizás el punto de partida ideal es examinar el esquema de preferencias arancelarias para los países andinos conocido como el Atpa. Este sistema permite que muchos productos colombianos entren a los Estados Unidos sin pagar tarifas, con lo cual se opera en igualdad de condiciones con los países de Centro América y el Caribe, y con ventaja frente a otros países similares. Sus beneficios se pueden medir por el entusiasmo que ha despertado el esquema entre empresarios colombianos, porque por primera vez en más de diez años se leen noticias buenas sobre Coltejer y Fabricato y porque tanto los empresarios como los funcionarios se están preocupando desde ya sobre el camino que hay que tomar para evitar un descalabro cuando se terminen estas preferencias. No hay que perder de vista que para entonces los países de América Central habrán concluido su tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá y estarán preparándose para hacer lo propio con la Unión Europea. Singapur y otros países asiáticos, muy notablemente China, habrán llegado a acuerdos de comercio con Norteamérica y algunos países africanos tendrán acceso a esos mercados en condiciones más favorables.

Es evidente que el Atpa tiene que reemplazarse con algo que permita seguir vendiendo en Estados Unidos como si se produjera en ese país. Nadie con dos dedos de frente está pensando que el Grupo Andino puede sustituir al Atpa, mucho menos después de que una o dos generaciones de burócratas y una sucesión de gobiernos con proclividades nacionalistas, afinidades gremiales y dispuestos a hacer trampa han destrozado un esquema que originalmente era promisorio. Lo que hoy se vende o se puede vender en los Estados Unidos no lo vamos a compensar exportando esos productos a Ecuador o a Bolivia. Tampoco lo vamos a lograr en el mercado del Brasil que produce más o menos lo mismo y más barato. En lo que hay que pensar es en el acceso al mercado de Estados Unidos y Canadá, y en establecer lazos con Europa.

Hasta hace poco, la respuesta que todo el mundo le daba a la primera inquietud era que existía un entendido panamericano de moverse lentamente, dentro de un cronograma, hacia un acuerdo hemisférico de libre comercio el Alca. Algunos nos hacíamos ilusiones de que eso iba a progresar, otros de que no lo haría, pero sin pensar mucho más en el tema, creyendo que los gobiernos se ocupaban de él. Sin embargo, los acontecimientos nos han obligado a pensar en opciones diferentes. Una serie de eventos recientes pusieron al Alca a un lado. Primero fue la celebración de un acuerdo bilateral de libre comercio entre Estados Unidos y Chile; luego el anuncio de que seguirían varios países asiáticos y africanos, pero ante todo la iniciación de negociaciones con Centro América. Todo esto fue la confirmación de que el Alca no era prioridad o de que anda a la deriva. A Brasil le interesa demorarlo y a los Estados Unidos les gusta más la idea de llegar allá después de tejer una malla de acuerdos bilaterales en los que se especifiquen las condiciones. Nos hemos dado cuenta un poco tarde de que tenemos que adoptar urgentemente una estrategia para fomentar el comercio bilateral con Norteamérica o nos quedamos vendiendo empanadas.

Ahora lo que hace falta es comprender que emprender ese camino en asociación con otros países andinos no le representa beneficios a Colombia. No nos hemos puesto de acuerdo en un arancel común, menos se va a llegar a un acuerdo de la región con los Estados Unidos en condiciones más favorables que las que obtendríamos si lo hiciéramos solos. Los intereses de los países de la región andina no están alineados ni siquiera sus políticas comerciales. Eso no impide que el Ministro Botero pueda ir con su colega peruano a hablar con el Representante de Comercio de los Estados Unidos, pero es con el convencimiento de que en esa reunión se van a estar poniendo zancadillas. Ojalá a la salida se despidan y chao bacalao.

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