UNIDOS CONTRA EL TERRORISMO

UNIDOS CONTRA EL TERRORISMO

En primer término queremos manifestar nuestras más sentidas condolencias a los familiares de las víctimas del horror del 7 de febrero.

10 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

En primer término queremos manifestar nuestras más sentidas condolencias a los familiares de las víctimas del horror del 7 de febrero.

Cada colombiano que muere a manos de los terroristas es una herida en el corazón del resto de sus compatriotas.

El acto bárbaro del viernes en la noche en el Club El Nogal de Bogotá es una grave prueba de la demencia de los grupos guerrilleros financiados por el narcotráfico. Es una demostración de la radicalización violenta de los subversivos, para quienes las luchas ideólogicas y las reinvindicaciones sociales dejaron de existir hace rato como supuesta justificación de su presencia. Así pues, la sociedad entera debe comprender que no hay alternativa distinta a combatir a los violentos con todos los recursos posibles, sin pausa, a fondo.

Cada ciudadano de bien debe convertirse en un aliado del Estado en su batalla contra el terrorismo. Tal como sucede en Suiza, en donde en la práctica cada ciudadano es un policía de su comunidad, en Colombia debemos comprender que para poder vencer al enemigo debemos todos apoyar al máximo al Estado- de todas las maneras posibles- en su lucha por imponer el orden.

Es hora de dotar al Estado con todas las herramientas jurídicas y operativas, con todos lo recursos humanosy financieros, para poder librar esa guerra con verdadera fortaleza. Es hora de dejar de lado las discusiones bizantinas sobre teorías legales que en últimas lo único que hacen es debilitar las posibilidades de triunfo del Estado. Es hora de redoblar los esfuerzos de inteligencia y de logística para enfrentar a un enemigo astuto y ágil. En fin, es hora de reconocer que estamos en guerra total, y que las guerras solo se ganan cuando toda la población se une en torno a sus instituciones y les da todo lo que sea indispensable para derrotar a quienes pretenden imponer el caos.

Tiene razón el presidente Uribe al hacer un llamado a la comunidad internacional para que asuma una posición mucho más firme en contra de los guerrilleros colombianos. Hace sentido su petición de más recursos de los gobiernos democráticos del mundo, para robustecer la capacidad de combate de las fuerzas del orden.Pero no nos hagamos la ilusión de que el grave problema de seguridad de Colombia nos lo van a resolver las organizaciones internacionales y las naciones solidarias. Somos los colombianos de bien - unidos, quienes verdaderamemnte podemos y debemos dar la pelea contra los que quieren acabar la estabilidad y viabilidad del país.

En el frente económico no hay que dejarse amilanar por lo sucedido el viernes. Por el contrario hay que intensificar la actividad productiva. Los empresarios deben seguir adelante con todos sus proyectos, los consumidores tienen que continuar comprando, los bancos deben seguir prestando, los ciudadanos tienen que cumplir con todas sus obligaciones tributarias, los funcionarios públicos deben laborar a su máximo potencial.

Dejar de hacer todo lo anterior, o disminuir su ritmo, sería una victoria del terrorismo. Por lo tanto la mejor respuesta a los salvajes es demostrarles de que a pesar del doloroso daño que han causado, seguimos adelante. Nada ni nadie podrá jamás detener a 44 millones de colombianos decididos a salvar su patria.

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