IRAK SE JUEGA SU ÚLTIMA CARTA

IRAK SE JUEGA SU ÚLTIMA CARTA

Hoy, de nuevo, los ojos del mundo están puestos en el informe que presentarán al Consejo de Seguridad los jefes de inspectores de la ONU, Hans Blix y Mohamed AlBaradei, sobre Irak.

14 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Hoy, de nuevo, los ojos del mundo están puestos en el informe que presentarán al Consejo de Seguridad los jefes de inspectores de la ONU, Hans Blix y Mohamed AlBaradei, sobre Irak.

Un informe negativo, que subraye la falta de cooperación de este país y su incumplimiento con los mandatos de la ONU, abriría la puerta para una intervención militar. Una evaluación positiva, que enumere progresos, indicaría que las inspecciones siguen siendo el camino para evitar la guerra.

El problema, señalan expertos, es que como en el pasado el informe Blix-AlBaradei no tendrá blancos y negros, sino que estará plagado de grises. Los mismos que han enfrentado a las potencias en estos cuatro meses.

Para Estados Unidos, el informe, sobre el que ya se conocen detalles, muestra una vez más que Saddam Hussein no tiene interés en desarmarse. Blix, por ejemplo, dirá que Irak ha desarrollado dos tipos de misiles balísticos que exceden el límite impuesto por la ONU.

En 1991, y tras culminar la Guerra del Golfo Pérsico, se determinó que Irak no podría producir misiles cuyo alcance sobrepasara 150 km. Pero esta semana, un equipo de expertos conformado por Blix concluyó que los Al Samoud 2 y los Al Fatah sí pueden hacerlo.

El reporte mencionará, además, la falta de cooperación de los científicos iraquíes y la resistencia de Hussein a permitir que los aviones de inteligencia U2 acompañen a los inspectores. Todas, violaciones a la resolución 1441, que fijó las reglas de esta nueva ronda de pesquisas iniciada en noviembre.

Es probable que E.U. mencione la grabación supuestamente interceptada esta semana al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, en la que pide apoyar a Irak en su lucha contra los invasores , que se considera una prueba del nexo entre Bagdad y el terrorista, para justificar la alerta máxima que se vive en E.U., Reino Unido e Italia por un inminente ataque terrorista.

La administración Bush ha dicho que el propio Hussein ha enviado a E.U. a sus hombres para realizar atentados terroristas en caso de entrar en guerra. Pero, para el eje franco-alemán, opuesto a la visión estadounidense, secundado por China y Rusia, el informe Blix contendrá líneas muy distintas.

Hablará de progresos, de más apertura iraquí y de cierta disposición a permitir, sin interferencia, entrevistas con los científicos.

Ayer mismo, inspectores destruyeron contenedores de gas mostaza en la base militar de al-Mutanna, con la colaboración de soldados iraquíes.

El choque de trenes parece inevitable. Y con las apuestas tan altas, Francia, Alemania, China y Rusia han decidido enviar a sus ministros de relaciones Exteriores para la cita. Algo bien infrecuente.

E.U. y Reino Unido responderán enviando al secretario de Estado, Colin Powell, y el ministro de asuntos Exteriores, Jack Straw.

Una vez se presente el informe, la puja diplomática, quizá la última de esta encrucijada, será intensa.

E.U. ve dos escenarios. Pese a creer que no es necesaria la segunda resolución autorizando el uso de la fuerza (pues, según su interpretación, la 1441 lo contempla), la promovería. En parte, para que Reino Unido, España e Italia, que lo apoyan, tengan una coartada frente a esta acción impopular en sus países.

Eso implicaría el veto de Francia, Rusia o China. Pero en términos diplomáticos, el uso de este poder, que solo posen los cinco miembros permanentes, tiene un alto costo político que se verían obligados a medir.

Al llegar a este punto, E.U., igualmente, se lanzaría a la guerra, buscando transferir el costo de su acción unilateral al Consejo, por no querer asumir la responsabilidad que se autoimpuso al exigir el desarme de Irak.

El segundo escenario es invocar una cláusula de la 1441, que establece cómo cualquier incumplimiento o no cooperación de Irak será considerado un rompimiento material de sus obligaciones.

Dado que ningún país estaría dispuesto a sostener que esto no ha sucedido dice Peter Duigan del Instituto Hoover en la Universidad de Stanford , esta valoración del Consejo autorizaría implícitamente a E.U. y sus aliados a lanzar un ataque, sin el aval explícito de la ONU .

Cuál sea el camino, no importa, los daños ya estarán hechos: El Consejo y la Otan debilitados, Europa dividida, y E.U. dando más pruebas de un peligroso unilateralismo, será sin duda la peor crisis diplomática desde la Segunda Guerra Mundial , afirma el experto.

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