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ALGO HUELE MAL EN LAS BASURAS

ALGO HUELE MAL EN LAS BASURAS

El negocio de la recolección de basuras en Bogotá, que en los próximos siete años generará cerca de 200.000 millones de pesos anuales (es decir, 1,4 billones de pesos), corre serio peligro de desplomarse. Tal cual ocurrió con el relleno sanitario de Doña Juana hace unos años. Después de múltiples rumores que echaban un manto de duda sobre la transparencia de la licitación, la Procuraduría solicitó la semana pasada suspender el proceso. Según la entidad, las modificaciones de los términos del pliego de condiciones, especialmente en lo referente a los aspectos financieros y a las causales de rechazo, permitieron que licitantes que debían ser rechazados se habilitaran y viceversa . Paralizado el proceso, se abre una etapa de incertidumbre que deja en el aire la decisión tomada en abril por el comité evaluador que preclasificaba a tres firmas de las nueve que se presentaron (Lime, Aseo Capital y Urbaser).

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de junio 2003 , 12:00 a. m.

El negocio de la recolección de basuras en Bogotá, que en los próximos siete años generará cerca de 200.000 millones de pesos anuales (es decir, 1,4 billones de pesos), corre serio peligro de desplomarse. Tal cual ocurrió con el relleno sanitario de Doña Juana hace unos años. Después de múltiples rumores que echaban un manto de duda sobre la transparencia de la licitación, la Procuraduría solicitó la semana pasada suspender el proceso. Según la entidad, las modificaciones de los términos del pliego de condiciones, especialmente en lo referente a los aspectos financieros y a las causales de rechazo, permitieron que licitantes que debían ser rechazados se habilitaran y viceversa . Paralizado el proceso, se abre una etapa de incertidumbre que deja en el aire la decisión tomada en abril por el comité evaluador que preclasificaba a tres firmas de las nueve que se presentaron (Lime, Aseo Capital y Urbaser).

Así las cosas, y a pocas semanas de la adjudicación final, como lo anunció la gerente de la Uesp, Luz Estella Cardozo, existe el riesgo de que la ciudad deba prorrogar el contrato a las firmas que manejan el negocio desde octubre de 1994 (los consorcios Lime, Ciudad Limpia, Aseo Capital y Corpoaseo). Ya antes, y sin que mediara una nueva licitación, los contratos fueron sucesivamente prorrogados en 1999, el 2001 y en diciembre pasado.

El alcalde Antanas Mockus recibió con sorpresa la decisión de la Procuraduría y la achacó a un pataleo de perdedores . Su afirmación la sustenta en que, ante la Veeduría Distrital, los representantes de todos los consorcios se habían puesto de acuerdo en la transparencia de un proceso que transcurrió bajo la tutela de la veedora distrital. Qué hay detrás de uno de los negocios más importantes de la ciudad? Por qué cada vez que se va a abrir una nueva licitación, la prórroga -que perpetúa a los actuales beneficiarios- se convierte en la única alternativa?.

Los beneficios del actual esquema están a la vista y contrastan con la desastrosa gestión de la Edis, que hizo tambalear en el cargo al entonces alcalde, Jaime Castro. Hoy, los estándares de limpieza en la ciudad han mejorado considerablemente, aunque no todos los actuales concesionarios han manejado de manera idónea los sectores asignados.

Hay lunares. Las elevadas tarifas que han pagado una parte de los usuarios, principalmente los de estratos altos, son uno de ellos. La demora en la reposición de equipos a que obliga la nueva licitación por cuenta de la perpetuación por vía de la prórroga de unos contratos que arrojan unas jugosísimas utilidades, es otro. El estudio de Reforma Institucional de la anterior administración mostraba claramente los altísimos márgenes de rentabilidad para los concesionarios, sin que la Uesp hubiera hecho ningún esfuerzo para que eso se tradujera en reducción de tarifas. Una última falla es la gran debilidad institucional de la Uesp, que limita a esta pequeña y técnicamente débil entidad para adjudicar y supervisar tan multimillonario negocio.

Ante los cuantiosos recursos que movilizan los concesionarios para hacer cabildeo al más alto nivel, la Uesp aparece como un tímido ratoncito sin dientes. Si a esto se añade que el padrón de usuarios -importante clave de este servicio público- está en manos de los concesionarios a través de la Ecsa, es fácil comprender lo difícil que le queda a la Unidad vigilar a los concesionarios.

La Procuraduría debe aclarar pronto las dudas que han empantanado un negocio cuyo buen funcionamiento es vital para la calidad de vida de Bogotá. Si hay irregularidades y todo parece indicarlo , que se revelen de una vez. Si no, su obligación es pronunciarse de manera diligente para evitar que se imponga una vez más la prórroga. Lo que haría oler muy mal el proceso licitatorio.

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