EN VILO POR UN NIÑO

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La tragedia de Aldemar Narváez siguió después de sepultar a su esposa Doris y a sus dos hijas, Sandra Milena y Helen Tatiana.

17 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

La tragedia de Aldemar Narváez siguió después de sepultar a su esposa Doris y a sus dos hijas, Sandra Milena y Helen Tatiana.

Ellos vivían en arriendo en la casa del lado donde explotó el viernes la bomba, que según las autoridades sería dirigida por guerrilleros de las Farc contra el avión presidencial, cuando hiciera su aproximación al aeropuerto Benito Salas.

Apenas salió el sábado del campo santo, Aldemar se fue al hospital general de Neiva a esperar noticias de otro hijo, de 9 años, que permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Los médicos dicen que su pronóstico es reservado, que tiene comprometido el cerebro y aunque el Presidente, durante su visita ofreció un avión para trasladarlo a Bogotá, prefirieron no moverlo por su delicado estado.

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