UNA AUDIENCIA CAUTIVA EN CALARCÁ

UNA AUDIENCIA CAUTIVA EN CALARCÁ

Es hora del cineclub. Los espectadores ocupan sus sillas plásticas. La función está a punto de comenzar y, a diferencia de las salas comerciales de cine, las luces se encienden en medio de la algarabía del auditorio que silba, canta y habla, mientras se acondiciona todo para que ruede la película.

18 de febrero 2003 , 12:00 a.m.

Es hora del cineclub. Los espectadores ocupan sus sillas plásticas. La función está a punto de comenzar y, a diferencia de las salas comerciales de cine, las luces se encienden en medio de la algarabía del auditorio que silba, canta y habla, mientras se acondiciona todo para que ruede la película.

Antes de empezar, reciben una fotocopia en la que leen anticipadamente el tema de la proyección. Unos minutos después, la concentración de los 22 espectadores es absoluta y todos centran su atención en la pantalla de un televisor de 14 pulgadas marca Sony.

Esta es una de las funciones del Cineclub Universos, que se realiza todos los viernes de 1:00 a 3:00 de la tarde en un corredor de la escuela de la cárcel Peñas Blancas, del municipio de Calarcá (Quindío).

La proyección de turno es un documental de Carl Sagan, sobre la creación: Nacimiento y muerte de las Estrellas.

Por las imágenes quedan impresionados. Por el tema, también. Muchos salen incrédulos sobre la teoría de la evolución porque creen que Dios es el creador.

No es la primera vez que ocurre. Lo bueno de este espacio es que los pone a pensar , dice Carlos Ariel Castro, coordinador del cineclub, creado hace dos años.

El recuerda que una de las discusiones más difíciles para los internos fue cuando vieron la película de Barbet Schoreder, La virgen de los sicarios. La proyección generó mucho escozor entre los espectadores por las escenas de homosexualismo.

Algunos de los directores que han pasado por la pantalla de la penitenciaría han sido Alfred Hitchcock, Arturo Risptein, Bille August y Alan Parker.

También se han proyectado cintas nacionales dirigidas por Sergio Cabrera, Jorge Alí Triana y Víctor Gaviria.

Este último es el más reconocido y solicitado por el público carcelario, debido a los temas marginales de sus películas.

La vendedora de rosas y Rodrigo D. No futuro han sido materia prima de los debates. Ese tipo sí sabe lo dura que es la vida , dicen algunos de los presos.

El coordinador del cineclub, afirma que el proceso no ha sido fácil porque descubrió que tiene que seleccionar muy bien las películas, aunque -dice- se ha sorprendido con la capacidad de análisis de los reclusos, su crítica y la alegría de la mayoría de ellos al ver el cine desde otras ópticas.

Estar en el cineclub es como escuchar hablar de la vida y de la realidad que nos huye tras las rejas , opina Luis Antonio Arcila Duque, uno de los internos.

Después de media hora de charla luego del documental de Sagan, todos regresan a sus celdas con un nuevo tema para discutir durante sus interminables horas de encierro.

FOTO/Eliecer Santillana.

Unos 20 internos de la cárcel Peñas Blancas de Calarcá (Quindío) asisten cada semana a la película del Cineclub Universos.

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