SÓLO VAMOS A ELEGIR A UN GERENTE

SÓLO VAMOS A ELEGIR A UN GERENTE

Una desesperada necesidad de cambio moverá hoy a la mayoría de los más de 20 millones de argentinos que concurrirán a las urnas. Las encuestas (ver gráfico) dicen que el opositor y socialdemócrata Fernando De la Rúa encarna ese anhelo con 17 puntos de ventaja y un 51 por ciento de las intenciones de voto, suficiente para consolidarse como nuevo presidente de Argentina hasta el 2003 sin necesidad de una segunda vuelta. (VER MAPA: RADIOGRAFIA DE LOS COMICIOS)

24 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Sin embargo, los dos candidatos presentan escasas diferencias en sus plataformas de gobierno. Los dos dicen lo mismo. Hoy no se votará por un programa sino por un carácter: el que mejor realice ese único programa. No elegiremos un profeta sino un gerente , escribió el analista político Mariano Grondona en su columna del diario La Nación.

La corrupción se ha convertido en algo insoportable para los argentinos y De La Rúa, que durante sus cuatro años de gobierno en la capital federal no ha estado salpicado por ningún escándalo, le inspira confianza a los electores. Una confianza que sumada a las promesas de que no habrá cambios en el sistema de paridad monetaria con el dólar, se mantendrá el modelo económico y habrá lucha sin cuartel contra el desempleo, resultan suficientes para ganar el tiquete para cuatro años en la Casa Rosada.

Tal vez uno de los pocos terrenos donde se vislumbran algún cambio es en materia de política exterior. Con De la Rúa Argentina no mantendrá las relaciones carnales que estableció Menem con Estados Unidos, se tomará un poco más de distancia para adoptar una política de ni alineamiento automático y ni no alineamiento automático . Según el analista Sergio Berensztein, de la universidad Torcuato Di Tella, Argentina va a jugar más con la Unión Europea y con los países latinoamericanos, especialmente con Brasil.

Un gobierno débil? Con el radicalismo de nuevo en el poder se consolida aún más la joven democracia de Argentina que tiene un pasado negro en dictaduras. Pero el radicalismo tendrá que pagar un precio alto para su regreso a la Casa Rosada: compartir el poder con otra fuerza que surgió como resultado de sus errores, el izquierdista Frepaso, que es un hijo no querido del radicalismo y que nació en 1993, cuando Alfonsín firmó un pacto con Menem para reformar la Constitución y permitirle la reelección al segundo.

Algunos analistas consideran que De La Rúa será el Presidente con menos poder propio en muchos años, y no sólo por la alianza con el Frepaso: de las 23 provincias argentinas al menos en 15 gobernarán peronistas; en el Senado la mayoría es peronista (controlada por Menem) y la Corte Suprema es cuota menemista.

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