EDUARDO DUHALDE: CON UNA CRUZ DEMASIADO PESADA

EDUARDO DUHALDE: CON UNA CRUZ DEMASIADO PESADA

Como líder, Eduardo Duhalde, el candidato del partido justicialista, es poco sexy y carga con una cruz enorme: representar el continuismo tras 10 años del peronismo en el poder.

24 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Sus hobbies son más bien grupales. Nació en Lomas de Zamora, al sur del gran Buenos Aires, se desvive por los asaditos domingueros en su finca en San Vicente y por el fútbol. No pisa una cancha sin llevar puesta la camiseta siete o nueve porque se considera un delantero nato. El fútbol es para él como una terapia y las gambetas que ha aprendido en la cancha le han servido para capotear toda clase de vendavales políticos, como enterrar las pretensiones de una segunda reelección de su copartidario y enemigo político número uno: el presidente Carlos Menem.

El gran drama de este abogado de 58 años de edad es que puede conducir al peronismo a la peor derrota de su historia. Ningún partido aguanta dos líderes y Menem no quiso dar el paso al costado.

Además, Duhalde es un político tradicional, con un aparato político también tradicional y esto lo hace ver como una persona no innovadora que no representa el cambio. Por último, carga con el estigma irónicamente de ser visto como la continuación del actual Presidente.

A parte de sus gravísimos problemas de imagen, jamás un líder oficialista argentino hizo tanto para deteriorar las oportunidades de su candidato como Carlos Menem. A tal punto, que en medio de la campaña electoral Menem, en una actitud soberbia y ambiciosa, empapeló gran parte del país con afiches que dicen: Menem 2003 .

- El cabezón , como lo llaman sus amigos casado con la diputada Hilda Beatríz Chiche González e hijo de un empleado bancario descendiente de vascos, dedicó sus últimos días de campaña a marcar distancias con Menem, tanto, que ni siquiera lo invitó a celebrar el día de la lealtad peronista el domingo pasado. Pero fue inútil. Igual que la inclusión del cantante Ramón Palito Ortega como compañero de fórmula, pues el autor de La Felicidad no seduce ni a la clase media ni a la clase alta de este país.

Comenzó su carrera política a los 32 años de edad cuando fue elegido edil de Lomas de Zamora. En 1989 acompañó a Menem en la fórmula presidencial y llegó a ocupar la vicepresidencia de Argentina que después abandonó en 1991 para lograr la gobernación de la provincia de Buenos Aires, el bastión con el que hoy espera dar una sorpresa.

- Se van a llevar una sorpresa, la Alianza, los encuestadores y los medios periodísticos , advirtió Duhalde en sus últimas intervenciones en la plazas públicas. Pero todo indica que este hombre va camino al matadero, mientras Menem se frota las manos pensando en que, enterrado su principal rival en el partido, nada la impedirá postularse para el 2003.

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