MOHAMED VI REVOLUCIONA A MARRUECOS

MOHAMED VI REVOLUCIONA A MARRUECOS

Marruecos parece dar pasos de gigante hacia la democracia. Los tiempos del rey Hassan II, que durante 37 años gobernó al país con pulso firme y haciendo uso de poderes de todo tipo, son cosa del pasado. Su hijo y sucesor desde hace dos meses en el trono, Mohamed VI, ha dado un timonazo de 180 grados y navega a todo vapor hacia la modernidad.

24 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

El joven rey ha decidido no concentrar en sí mismo las ventajas de que gozaba Hassan II, que presidía el Consejo de Ministros, legislaba mediante decretos reales, nombraba a la Corte Suprema y era su presidente, e influía, como Comendador de los Creyentes, en la fe de millones de musulmanes. Por contraste, Mohamed ha clamado por la tridivisión del poder público.

Fue el pasado 8 de octubre durante el discurso de instalación del parlamento bicameral. Nuestra convicción es que el fundamento de la democracia se basa en la separación de poderes y la instauración de un equilibrio entre ellos , dijo. Le concedo una gran importancia a la misión que les asiste como representantes de los ciudadanos .

Y ha ido más allá. A principios de mes, le dio luz verde al regreso a Marruecos del líder opositor Abraham Serfaty, exiliado en Francia y considerado como el preso político africano que más tiempo ha vivido tras las rejas después de Nelson Mandela. Luego, permitió el retorno al país de la familia de otro crítico de Hassan, Mehdi Ben Barka, desaparecido en París por los servicios secretos marroquíes hace 34 años.

Europa mira atentamente a Mohamed VI. Marruecos, aliado de Washington, ocupa la esquina noroccidental de Africa, a sólo 11 kilómetros de España. Tiene 28 millones de habitantes (el 50 por ciento, analfabetos), 458,730 kilómetros cuadrados y el 75 por ciento de las minas de fosfatos del mundo. Desde 1976 ocupa el Sahara Occidental, ex colonia española y sobre la que existe un contencioso con el movimiento independentista Frente Polisario.

Un rey distinto La reciente gira del rey Mohamed VI por el Rif, la zona norte de Marruecos que Hassán II, al dejar de visitarla por años, sumió en el olvido, reafirmó que soplan nuevos vientos en la monarquía marroquí. Durante su kilométrico recorrido, Mohamed recibió el saludo de miles de personas, a algunas de las cuales llegó a darles la mano. Algo absolutamente insólito para este país.

Mohamed también ha cambiado la costumbre de su padre de habitar un lujoso palacio en Rabat, la capital del país. El nuevo monarca sólo lo utiliza en horas de oficina y para ofrecer banquetes o ceremonias elegantes. También se dice en Marruecos que Mohamed gusta de manejar su automóvil y que no tiene inconveniente en detenerse ante los semáforos en rojo.

Frente a la prensa, el rey marroquí ha sido mucho más laxo que su padre. El viernes, no tuvo inconveniente en permitir la primera huelga en la historia del periodismo nacional.

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