ARGENTINA VOTARÁ POR EL CAMBIO

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Fernando De la Rúa: un prudente que inspira confianza Aburrido, moderado y austero. Así es el hombre que según todas las encuestas va a reemplazar en la Casa Rosada al extravagante, audaz y polémico Carlos Menem.

24 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Su nombre es Fernando De La Rúa, es candidato de la Alianza (Radicales más Frepaso, izquierda) y se ha convertido en la respuesta a la necesidad de cambio para una mayoría argentina cansada de un gobierno de estilo caudillista desgastado por una década en el poder y por su falta de respuestas a las principales preocupaciones de la gente: desempleo, inseguridad y pobreza.

Con pinta de contador de una empresa estatal, De La Rúa se caracteriza por una prudencia que raya con el hermetismo. No habla ni más ni menos, escasamente lo necesario. No responde a los agravios y por eso nunca aceptó un debate con su principal rival, Eduardo Duhalde, candidato del justicialismo.

Su monotonía la rompen sus nietos y la naturaleza cuando se refugia en su finca Villa Rosa, en donde cría aves como faisanes, patos, gansos y canarios. De vez en cuando juega golf pero según sus amigos le frustra tener un alto handicap.

Este abogado de 62 años, graduado con todos los honores y educado en el Liceo Militar de la provincia de Córdoba, en donde nació, llegó a la Unión Cívica radical de la mano de su padre también radical. La candidatura a la Presidencia de Argentina la esperó más de 15 años porque en julio de 1983, cuando percibió que el triunfo de Raúl Alfonsín era irremediable, la retiró y se refugió en el Senado.

Amagó con presentarse a las elecciones presidenciales de 1995, pero Alfonsín firmó con Menem el pacto de Olivos, que lo obligó a postergar sus sueños. Sin embargo, confirmó su inserción en el electorado cuando en 1996 ganó la gobernación de Buenos Aires Capital Federal por voto directo.

Hijo de padre gallego y madre italiana, casado con Inés Pertiné y padre de tres hijos, además de su familia confía en muy poca gente. Por esta razón, Antonio su hijo mayor de 25 años de edad, se convirtió en el ideólogo de la campaña.

Católico practicante y amante de los libros de historia, propone combatir la corrupción creando un organismo especializado e independiente; combatir el desempleo mediante créditos para los pequeños empresarios y bajar los índices de pobreza mediante lo que él denomina el nuevo camino , es decir, unir el desarrollo económico con el social. Pero mantendrá la convertibilidad, una herencia de Menem a quien califica de enfermo del poder .

De La Rúa no ofrece grandes cambios, según los analistas, pero despierta en el electorado una imagen de ser una persona justa y equitativa. Eso, más su labor contra la corrupción en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y el cansancio con el peronismo, le deben dar hoy la presidencia de Argentina sin necesidad de una segunda vuelta.

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