EL AULA PARA REENCONTRAR EL ASOMBRO INFANTIL

EL AULA PARA REENCONTRAR EL ASOMBRO INFANTIL

Como si el asombro estuviera perdido, tres profesores se dedicaron a hacer objetos y a reunirlos en una casa a la que bautizaron Aula Interactiva.

24 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Al pasear por ella se encuentra construido todo lo que en el colegio es un dibujo o una ecuación en un libro o en el tablero: campos magnéticos, péndulos, ilusiones ópticas, distancias, velocidad, ángulos...

Y no hay nada de sofisticación allí. Todo está hecho con materiales que se encuentran en la vida diaria, pero cumpliendo otras funciones.

Las chaquiras que se ponen las niñas en el pelo sirven para hacer puentes y hablar del equilibrio. Las puntillas viejas y las fichas de parqués son inquietos amigos de los imanes. Un motor sirve para mostrar que todos los colores mezclados se convierten en blanco. Hasta los alambres y trozos de madera que nadie usa tienen cabida allí.

Después del paseo, la pregunta es cómo no había visto esto? Sencillo: el asombro estaba perdido y se olvida hacer las preguntas sobre cómo funcionan el mundo y las cosas.

Por eso, los tres profesores de esta aula quieren que ella sea un generador de preguntas para los niños y los grandes que la visiten. Porque después de las preguntas, seguirá el proceso de buscarles respuestas y se puede cultivar el interés.

Aquí se rompe el paradigma de que el maestro es el único poseedor del conocimiento y a veces se asombran tanto como los niños , explica Nelson Fonseca, uno de los profesores de esta aula.

El, que durante muchos años enseñó ciencia, quiere acercar a los visitantes a ese saber que siempre se ha visto tan misterioso y difícil. El primer paso es despertar la curiosidad mostrando esos objetos que sorprenden doblemente: por lo que hacen y por lo fácil que se ve.

Hasta el momento, el aula ha tenido como visitantes a unos 300 niños de colegios. Pero no son los únicos. Daniel Leonardo y Felipe son dos niños a quienes les gusta más esta aula que las de sus colegios. La razón? Es más divertido aquí , explica escuetamente Daniel.

Como los caminos de la curiosidad son tantos y tan diversos, en el Aula Interactiva se trabaja con miniproyectos, talleres y retos. Lo importante, dice el profesor Fonseca, es no quedarse allí sino llegar a la conceptualización y en ese proceso ve como fundamental el trabajo de los maestros de cada grupo escolar o de los padres que quieran algo más que llenar a sus hijos de conceptos vacíos.

E-mail: adrdia

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