LA SALIDA CIUDADANA:

LA SALIDA CIUDADANA:

25 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

No vamos, por ahora, a aventurar cifras. Es imposible hacerlo, pues millones de colombianos de todas las edades y clases sociales salieron de todos los rincones del país a marcharle a la paz. Por eso es mejor hablar, sin temor a equivocarnos, de que toda Colombia unió su voz por el respeto a la vida, a la dignidad y a la libertad. El pequeño villorrio, el municipio, la ciudad intermedia, las capitales, se vistieron de blanco. El lazo verde de la paz le dio la vuelta a Colombia. Y alcanzó para otras ciudades del mundo.

Eso demuestra un contundente y definitivo sentimiento nacional de hastío y de protesta contra la violencia; demuestra que es una y poderosa la voz ciudadana que clama con desesperación por la paz, por el regreso de los secuestrados, por el cese del fuego y la negociación del conflicto. Bajo el sol o el agua se gritaron consignas, se cantaron himnos, se ondearon banderas. Se caminó y se oró. Pero, por sobre todo, se dejó sentado un precedente: el NO MAS, QUEREMOS LA PAZ que pronunciaron con emoción las gargantas de millones de colombianos tuvo que haberse oído con fuerza en el lugar donde a la misma hora de la gran marcha se iniciaban las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc.

Fue una movilización nacional, multitudinaria, sin parangón en la historia reciente del país. Y de gran significado. La masiva salida de ciudadanos a las calles, en forma pacífica y ordenada, denota un estado de fermentación creciente del poder ciudadano difícil de detener ante la indignación que producen los excesos en que incurren permanentemente los actores armados del conflicto.

El de ayer tiene que ser un paso muy importante en el largo y escabroso camino de la reconciliación. Desde luego, no podemos engañarnos: la paz no se alcanzará en los próximos días, pero el ideal es que sea en un mañana cercano.

El de ayer fue un día histórico que, desde luego, merece un análisis más detenido y amplio, el cual haremos más adelante con más elementos de juicio alrededor de los dos hechos trascendentales que tuvieron lugar ayer, domingo. Por ahora es más que justo manifestar admiración por este pueblo grande, por este país que quiere salir de su mal momento, por estos compatriotas de empuje, valientes y decididos que, sobra decirlo, merecen mejor suerte.

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