MULTITUDINARIO ACTO DE FE BAJO LA LLOVIZNA

MULTITUDINARIO ACTO DE FE BAJO LA LLOVIZNA

Atrás de la tarima, la mirada enorme y como extrañada de Simón Bolívar parece seguir las incidencias del encuentro. Es una cabeza de alta como una casa; quizás el monumento al Libertador más hermoso de Colombia. En torno de la tarima, miles, decenas de miles, cientos de miles de personas reunidas en torno a un anhelo de solo tres letras: paz.

25 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Allí, llegamos luego de partir de tres lugares de la ciudad.

Qué es más bello en esta marcha bajo la incesante llovizna bogotana? La avalancha de gente en las calles haciéndole frente a un perezoso domingo con amenaza de lluvia. La gran muchachada. La confluencia de edades y clases sociales y religiones y estamentos de la sociedad.

Y más cosas: dos hombres, más allá de la Caracas con 63, batiendo las cortinas de velo ensartadas en un palo, en un cuarto piso; los de la Fraternidad Cristiana de Crecimiento, que han trasladado el culto dominical a la calle y agitan banderitas al paso de los marchantes; los estudiantes de la Universidad Externado coreando: abran paso, que viene la paz , y el vendedor de globos que anuncia: a 500 la bomba de la paz .

Todo es una confabulación del corazón para crear un ambiente propicio al sentimiento, el juego y la metáfora. Un vendedor de confites de ajonjolí enganchó así su producto al tema del día: Alegran el alma, embellecen el espíritu y levantan el ánimo . Sus anuncios se confunden con las voces de los miembros del Rosario de San José, que llevaban en andas la imagen del Sagrado Corazón: ...bendito es el fruto de tu vientre, Jesús .

Cada tanto, los participantes en el desfile baten las banderitas haciendo un murmullo como de alas de paloma. Más adelante, cantan el Himno Nacional. El himno también une su lenguaje a las voces de la pancarta, del grito, de la oración, del lazo, de la bandera, de la máscara y al rostro pintado de blanco.

El hombre de las aromáticas pegó, a un costado de su aromático triciclo, esta copla coja: Qué lindo es ser colombiano/ y por la paz de nuestro pueblo/ vamos todos caminando/ hasta lograrla por fin .

Al llegar al parque, la multitud se vuelve un mar de consignas que se entremezclan: Soldados, policías, civiles: los queremos vivos, libres y en paz . Queremos los campos cultivados, queremos que los niños puedan jugar en los parques .

Un paño Una cincuentena de personas de todas las edades se prepara, en cuclillas, para hacer la ola. Pasan oleadas de fe: Colombia unida, Colombia comprometida .

A pocos pasos, Juan Carlos Giraldo, periodista de televisión. Detrás mío. una voz: Vamos a ver qué dicen esta noche . Otra le responde: Los medios manejan esto como les da la gana .

Vuelve la ola y el coro juguetón: El que no haga la ola, le gusta la guerra . Una hermosa mujer sopla y sale una estela de pompas de jabón. Se elevan como ilusiones de un país niño.

A través del equipo de sonido se escucha que hoy (ayer) Jaime Garzón cumpliría 39 años. Se oyen los tambores de paz de un fandango que entra tocando al corazón de la multitud.

Suena el Himno Nacional y todos somos un solo sentimiento: ...la Humanidad entera que entre cadenas gime... Miro hacia atrás y me sorprenden los ojos en blanco y negro de Jorge Eliécer López, su foto estampada en una camiseta que denuncia su desaparición.

Un mensaje de Kofi Annan, leído por el representante de la ONU en Colombia: Colombianos, las Naciones Unidas los apoyan en la búsqueda de la paz .

Milady Dau, Francisco Ortiz y Carolina Angarita conducen a la multitud a través de los micrófonos. Francisco anuncia que en ese momento, en Uribe, se firman los acuerdos de iniciación de los diálogos.

El padre Camilo Bernal interviene: Marchar hoy y seguir mañana con las mismas actitudes no vale .

Toma la palabra Francisco Santos, rodeado de niños. Dice: Hoy despertamos de la pesadilla de la apatía, la indiferencia y el temor . Y más adelante: Los colombianos, los que aquí estamos y los que no, tenemos un sueño: un país en paz, tolerante, solidario, fraternal, con oportunidades para todos .

Por último, cantores invitados: León Giecco, punk social ( que el futuro no me sea indiferente ); Víctor Heredia, señora Voz ( cuánta tragedia sobre esta tierra; hoy que quiero reír apenas puedo ), y Vicente Feliú, desmelenado antiyanqui ( sé que no hay sueño barato ).

Preside la tarima, insólita en medio de micrófonos y altoparlantes, la caja de embolar de Heriberto de la Calle con su foto, y con la foto de Jaime.

Vuelvo la vista atrás: miles de rostros de jóvenes y adultos. carteles con el rostro de Yesenia, la niña de 11 años desaparecida, se mueven al vaivén de la música. La mirada dolida de este pueblo.

Vuelvo la vista adelante, y más allá de la tarima, con ese gesto perplejo, me mira la mirada sorprendida de Bolívar. Tiene razón: aquí qué pasó?

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