DE ABURRIDO A TRIUNFADOR

DE ABURRIDO A TRIUNFADOR

Como el típico argentino medio, el nuevo inquilino de la Casa Rosada tiene entre sus ídolos al ex futbolista Diego Maradona (es hincha del Boca Juniors), al golfista Roberto De Vicenzo y al corredor de autos Juan Manuel Fangio. En literatura, prefiere al escritor Jorge Luis Borges. Además, suma a Mahatma Gandhi a la lista de próceres que admira y lee la Biblia.

25 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

En lo político, en las antípodas del presidente Carlos Menem, Fernando De La Rúa, abogado de 62 años, formado en el Liceo Militar de Córdoba, su provincia natal, hace un culto de la mesura y la austeridad, lo que no le impide disfrutar de su casa de fin de semana en una urbanización privada de Pilar, en la periferia norte de Buenos Aires, donde se refugia.

Y fue en la capital donde se congració con el electorado en 1996, cuando se convirtió en el primer jefe de Gobierno (su cargo actual) elegido por voto directo.

Consciente de que creció políticamente al ritmo del rechazo a la ostentación menemista, De La Rúa siente a la alianza opositora que lo llevó al poder (centro-izquierda) como la fuerza moral frente a la frivolidad y al engaño . Bajo esta bandera se jugó su última carta al cierre de la campaña: se comprometió a cortar la cabeza de la corrupción .

Sin duda, ese estilo austero y sus promesas hicieron de él el emergente de lo que buscaba la gente , según palabras de su compañero de fórmula, Carlos Chacho Alvarez, quien, mucho menos acartonado , fue el animador de los viajes de campaña, en los que aprovechó para filtrarle algunas ideas.

A lo largo de la campaña, evitó las grandes definiciones y fue muy comedido en sus promesas programáticas, se negó al debate con sus contrincantes y mantuvo el perfil de buen padre de familia que trabajará con criterios de equidad, transparencia y sensatez .

Pero, lejos de ser un improvisado, De la Rúa rompe su imagen al escribir en primera persona su currículum en el que, poético, ubica entre sus pasatiempos a las plantas y las aves, la naturaleza y lo relacionado con ella, el cielo y el tiempo .

En su larga trayectoria en la centenaria Unión Cívica Radical (socialdemócrata, el otro gran partido de la Alianza), que inició en los años 60, De la Rúa fue acusado muchas veces de falta de reflejos y de lentitud en las decisiones.

Ahora, asesorado por su hijo mayor, Antonio, de 25 años, el verdadero ideólogo de la campaña, de la Rúa hizo de la parquedad su bandera de lucha logrando transformar críticas en abono. Así la frase Dicen que soy aburrido... , la convirtió en su más exitoso eslogan de campaña.

Además de Antonio tiene otros dos hijos, Augustina y Fernando, con su esposa Inés Pertiné.

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