DOS VISIONES DE LA MUERTE

DOS VISIONES DE LA MUERTE

Puede ser una coincidencia acertada o una intención poco gratuita, pero una puesta en escena en la que se encuentran bajo un mismo techo Christian Boltanski y Felix Gonzalez-Torres ( 1 piso y 2 piso respectivamente en la casa de la moneda del Banco de la República) agrupa dos lenguajes plásticos que concentran en esencia una explícita aproximación al tema de la muerte.

27 de diciembre 1999 , 12:00 a.m.

Christian Boltanski, artista francés nacido en 1944, reflexiona sobre la muerte sumergiendo la anonimidad de sus personajes , adultos, niños, asesinos, asesinados... en un lago de olvido. Ser anónimo (lo cual resulta redundante como paradoja para el artista), quiere decir ser un individuo único al que le gusta la pasta y odia las cucarachas, es decir todo aquello que evidencia sus diferencias ante los demás y se constituye como su pequeña memoria y anónimo por que el agonizar del individuo como proceso, va ahogando en el tiempo todos estos pequeños detalles que llenan nuestras vidas de cotidianidad.

La reflexión del artista, encuentra en sus instalaciones una correspondencia muy coherente con respecto a las características plásticas de los materiales utilizados: fotografías recortadas y recicladas de diferentes fuentes pertenecientes a los medios (especialmente el diario suizo Le Nouvelliste de Valais) en las que el rostro sin identidad es el perfecto receptor para la muerte, como lo diría Susan Sontag en su libro Sobre la fotografía: Tomar una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona u cosa .

Felix Gonzalez-Torres lo hace moldeando a partir de la muerte un rostro diferente. En ambos casos hay una estrechísima relación entre arte y vida, es decir manifiesto plástico y referencias autobiográficas, sin embargo en este último las dimensiones adquieren un valor descomunal dentro de su obra.

Hacer un corte entre lo que para este artista se considera una expresión artística y la vida cotidiana resulta prácticamente imposible. Felix en su condición gay, lucha desde el principio de su vida artística de la mano del Group Material , grupo activista neoyorquino de los años 60 s que buscaba con sus manifiestos no solamente una dignificación de las diferencias (raciales, sociales y sexuales), sino un rompimiento con los estereotipos que sobre estas minorías se generaban.

El lenguaje plástico de Felix por tanto refleja esta necesidad, ligándola estrechamente a la figura de la fragilidad humana y a la pérdida de los seres queridos. En las piezas en que el artista intencionalmente busca el desvanecimiento, es decir aquellas construidas a partir de confites o pilas de papel, los restos entran a formar parte de la memoria haciendo posesión sobre la idea de fin; acabar y agonizar se convierten en sinónimos, para nosotros los objetos-deseo se terminan, se acaban, para él, las personas sufren este mismo proceso convirtiendo a los seres y a los confites en una dulce metáfora.

El valor de la muerte en Gonzalez-Torres a diferencia de Boltanski, no reside tanto en la memoria, o tal vez el olvido sea la palabra adecuada, sino que se posa sobre una estratégica manera plástica de entender la agonía.

*Arquitecta U de los Andes, candidata PHD, U. Politécnica de Cataluña.

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