EX SICARIOS MARCHAN POR EL PERDÓN

EX SICARIOS MARCHAN POR EL PERDÓN

Carlos Agudelo Hernández se siente mejor cuando en la finca de la Fundación Renovación por Colombia OBAT (Oración, Biblia, Ayuno y Trabajo), en Armenia (Quindío), le informan que el número de personas para atender ha aumentado. Pero, curiosamente, antes de finalizar este mes, espera convencer a mil sicarios, ni a uno más, ni a uno menos, para lo que acompañen en Medellín, en la que ha denominado la marcha del perdón, un exorcismo al odio, una esperanza de paz, una manifestación de amor por Colombia. Pero por qué Agudelo se metió en ese cuento? Por varias razones. Porque a pesar de que hace nueve años está sembrando vida, después de haber sembrado muerte, siente que aún tiene mucho por hacer. Porque asegura que en Medellín, su ciudad natal, donde se hizo delincuente, drogadicto y sicario, y donde aún no ha podido establecer una sede de OBAT, los flagelos que lo convirtieron en una carga para la sociedad se han fortalecido en lugar de desvanecerse. Porque, simplemente, cree en la cap

15 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

La idea es que mil sicarios marchen por las principales de Medellín, en busca del perdón de la sociedad, y aquellos que tienen cuentas pendientes con la justicia se entreguen de manera voluntaria a las autoridades y que al salir en libertad puedan darle la cara al país diciendo que ya no tienen deudas.

Sin embargo, la marcha será ante todo una entrega simbólica de todos quienes estuvimos en la delincuencia a quienes fueron nuestras víctimas, los 40 millones de colombianos , explicó Agudelo.

La fecha de la marcha está por definir, pero partiría del teatro Pablo Tobón Uribe, recorrería las Avenidas Oriental y San Juan y concluiría en La Alpujarra. Los participantes marcharán en silencio, portarán banderines blancos y pancartas alusivas al evento.

Queremos sensibilizar a la sociedad, a jóvenes y adultos que se encuentren formando parte del conflicto, acerca de la posibilidad real del cambio. Queremos traer nuevas expectativas, porque hay un país dispuesto a perdonar, olvidar y a dar oportunidades para que el cambio sea real y sincero , manifestó el líder.

La marcha -continuó Agudelo- busca crear un proceso de convergencia retroalimentada desde nuestra visión del cambio, en el que se muestren resultados tangibles nunca antes vistos en la historia del país .

Pero más allá de los objetivos de la marcha, este hombre de 33 años, a quien en el primer centro de rehabilitación de drogadictos al que acudió para pedir ayuda, le colocaron el apodo de El diablo y hoy lo tratan como hermano Carlos , busca que quienes le han impedido abrir una sede de su fundación en Medellín, crean que su cambio de rumbo es real, que su arrepentimiento y sus deseos de servirle a los demás son genuinos y totalmente desinteresados.

En tres ocasiones he tratado de establecer una sede de la fundación en Medellín, pero siempre me la han hecho cerrar por medio de amenazas en mí contra o de mi familia , afirmó.

La Fundación OBAT tiene sedes en 10 departamentos del país, cerca de 400 beneficiarios y es una de las cinco instituciones auspiciadas por la Dirección Nacional de Estupefacientes.

El otro 50% Agudelo creó la Fundación OBAT hace nueve años en Bogotá, dos años después de que, según él, Dios propició un giro de 180 grados en su vida, permitiéndole abandonar para siempre las drogas y la actividad delincuencial.

La decisión de cambiar fue el 50 por ciento del aporte que yo sentía podía hacer a la sociedad. El otro 50 por ciento es la posibilidad de servir a los demás. En eso estoy , manifestó.

Agudelo consumió drogas durante ocho años, vivió en la Casa del Pescado , donde se criaron los asesinos de Rodrigo Lara Bonilla, fue uno de los matones preferidos del Cartel de Medellín (escolta de La Pinina , uno de los lugartenientes del extinto Pablo Escobar), y uno de los sicarios más temibles de la cárcel de Vista Hermosa, a donde llegó a los 19 años, luego de una niñez y una adolescencia moldeada por el narcotráfico.

Hoy, como director nacional de la fundación, está al frente de un grupo interdisciplinario de 15 profesionales, cuya meta es rescatar, a pesar de las dificultades económicas y lo absurdo de las normas , a quienes han caído al abismo de las drogas y la delincuencia.

La ley dice que por cada 40 personas yo debo contar con un médico, un psicólogo, una trabajadora social... en fin, todo un equipo que cuesta mucho dinero mantener. Pero no tienen en cuenta que estoy llenando, sin ánimo de lucro, un vacío del propio Estado , afirmó.

La sede principal de la Fundación OBAT se encuentra en Armenia, en donde además de las oficinas administrativas, cuenta con una finca donde viven, en promedio, 60 personas, quienes con base en el trabajo, la oración y la meditación, buscan su reinserción en la sociedad.

La finca cuenta con dormitorios, salas de juegos, canchas de baloncesto, voleybol y fútbol, un pabellón para pacientes con problemas psiquiátricos, una huerta y animales domésticos.

Nosotros también estamos contribuyendo con la reconstrucción de Armenia a través de la extracción de materiales del río Risaralda, los cuales vendemos a precios más económicos que los del mercado. De esta actividad derivamos buena parte del sustento de la fundación , explicó Agudelo.

Agudelo espera que en Medellín lo acompañen mil sicarios. Pero no para hacer una de las vueltas que hacía antes, sino para obtener el perdón de la sociedad, para abrirle una nueva ventana a la paz.

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