LAS VERGUENZAS DE LA COSTA PACIFICA

LAS VERGUENZAS DE LA COSTA PACIFICA

A las 5:25 de la tarde del sábado 23 de octubre en Tumaco cesó el aleteo de los ventiladores. María del Socorro Bustamante, la congresista que enumeraba los graves problemas de la Costa Pacífica ante unas treinta personas, se dio cuenta de la caída del fluido eléctrico y no tuvo más remedio que soltar el micrófono y elevar la voz. (VER CUADRO: LAS CIFRAS DEL OLVIDO)

25 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

En otro lado de la ciudad, Víctor Jaramillo, el gigantesco coordinador de un encuentro con 22 inversionistas de 8 países, se fue al suelo al tratar de ganar una escalera en la penumbra del segundo piso de la Casa de la Cultura. Los visitantes chinos, rusos, indonesios y Neozelandeses, entre otros, alcanzaron la calle en medio de murmullos.

Afuera ronroneaban las plantas alimentadas con gasolina. Tumaco sin energía eléctrica significa cervezas, gaseosas y agua a 30 grados centígrados. Al clima , dicen en las tiendas.

Tenga cuidado! advierten en las esquinas del centro a medida que llega la noche se alborota mucho ladrón . Mientras, los 105 mil habitantes se lanzan a la calle para escapar del sofoco. Con las plantas de energía, una parte de Tumaco se iluminó de nuevo.

Este puerto a orillas de un mar esmeralda de temperamento difícil, es el símbolo de los problemas que afrontan las ciudades y poblaciones del pacífico. Estamos rodeados de riqueza y vivimos en la pobreza , dice Víctor Jaramillo.

El apagón duró hasta la media noche. Las conclusiones de I Foro internacional de la Cuenca del Pacífico y de la II Cumbre de Parlamentarios del Pacífico Colombiano, se hicieron en corrillos y en restaurantes.

Uno por uno, los representantes del Valle, Cauca, Chocó y Nariño hicieron un listado de lo que algunos de ellos denominan las vergenzas de la Costa Pacífica. Y resaltaron las potencialidades de esta región que cuenta con 1.300 kilómetros de litoral.

Es una vergenza que a finales del milenio Barbacoas no tenga una carretera decente !, gritó durante su intervención el gobernador de Nariño, Jesús Rosero Ruano, ante los parlamentarios. Barbacoas, que para los demás colombianos no significa nada, tiene inmensas riquezas auríferas, según el mandatario.

Enith Montilla y Jesús Piñacué, del Cauca, dicen que hace más de 50 años que se habla de la carretera de Popayán al mar, pero es solo eso: palabras. Los caucanos del Pacífico deben dar la vuelta por Pasto o Cali para poder llegar a la capital de su departamento.

Los de Buenaventura sí tienen carretera a Cali. Pero no tienen hospital. O mejor dicho, desde hace ocho meses solo atiende los casos de extrema urgencia, pues su déficit asciende a 12 mil millones de pesos y debe ocho meses de sueldo a sus empleados.

Odín Sánchez, del Chocó, alarga la lista de vergenzas: El déficit de mi departamento es de 40 mil millones de pesos, a los pensionados se les deben 40 mesadas, la deuda de la salud es de 16 mil millones y a los 118 maestros del departamento les deben 20 meses .

Enit Montilla afirma que la corrupción de algunas administraciones municipales ayuda a agravar los problemas del Pacífico, porque de nada sirve que haya recursos si se los roban.

Las vergenzas de las que hablan los costeños del Pacífico se notan incluso en un cartelito pegado a la entrada de los baños del balneario de Tumaco donde se desarrolló el encuentro: Agua no potable. Favor no tomar.

En este puerto el turismo no ha tenido un gran desarrollo debido, entre otras cosas, a que los terrenos donde están los hoteles le pertenecen a la Nación. Queremos que titulen estas tierras a particulares, porque de lo contrario nadie va invertir un solo peso en grandes proyectos turísticos , dice el gobernador de Nariño.

Y para completar, el organizador del encuentro parlamentario, el senador Luis Heladio Pérez, denunció que los continuos derrames de petróleo del oleoducto ecuatoriano causan estragos en las costas de Tumaco e incrementan la pobreza de los pescadores.

Pérez dice que a raíz del encuentro, los parlamentarios elaborarán un documento Conpes que reúne las expectativas de la región, buscarán la redistribución del presupuesto nacional e intentarán que, por los menos, una de las denominadas zonas económicas especiales se quede en el Pacífico.

Por lo general, los alcaldes y demás dirigentes de esta región cargan tres listados en sus maletines. El de los problemas generados por el olvido del Estado; el de las potencialidades en pesca, madera, minería y turismo, y el más importante para ellos: las 68 obras por 650 mil millones de pesos que requieren para borrar las vergenzas que ahora los acosan.

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