PUERTO INÍRIDA, UNA TRINCHERA

PUERTO INÍRIDA, UNA TRINCHERA

Los aviones despertaban por momentos a Ramón, que dormía en una finca, refundida en la espesa selva que rodea Puerto Inírida. Las bombas que descargaban las aeronaves de la Fuerza Aérea lo incomodaron, pero finalmente pudo conciliar el sueño, sin ninguna pesadilla.

19 de noviembre 1999 , 12:00 a.m.

En cambio, su familia, que estaba en el pueblo, permaneció esa noche del miércoles en vela. Con las luces encendidas, gracias a que no apagaron la planta, amanecieron su esposa, su hija y un grupo de vecinos, que fueron evacuados de los alrededores del comando de Infantería de Marina, desde que comenzó el ataque de las Farc.

Tendidos en el piso, rezaban para que las balas no atravesaran el techo de zinc y las explosiones no tumbaran las paredes, construida con bloques de cemento. Con el rosario en la mano amanecieron en la vivienda cercana a la pista, que sirve de aeropuerto.

A las 6 de la mañana el tiroteo cesó y se escucharon los gallos. Los aviones se perdieron en el horizonte de selva y todo volvió a la calma del día anterior.

A esa hora los pobladores se pudieron asomar a las calles, pues desde las 2 de la tarde permanecían atrincherados, enterándose de los incidentes del ataque por los noticieros de televisión.

Pensando que las explosiones hacían parte de un entrenamiento militar, Ramón salió de su finca en una canoa de motor. En su recorrido por el Inírida no vio nada raro. Al llegar al muelle, unos indígenas Curripacos le contaron lo que estaba pasando.

La guerrilla está al otro lado del río, son como mil, están atacando el pueblo , le dijeron. Los guerreros cogieron una lancha y les gritaban a los infantes que si eran berracos que empujaran para adelante. Luego les dispararon .

Ramón, que lleva 10 de sus 50 años viviendo en el pueblo, sabía, como muchos otros, que iban a atacar.

Esto estaba anunciado. Aquí corría el rumor de que el Negro Acasio , comandante del frente XVI, tenía desde las elecciones la orden del Mono Jojoy , pero no lo había hecho porque tenía familia en el pueblo .

Bajo el fuego Cuando Ramón llegó a la casa encontró a su esposa Marta preocupada, pues lo daba por muerto. Con el cese al fuego, unos vecinos recogieron las vainillas que quedaron regadas y otros formaron corrillos para comentar la incursión.

Así se enteraron que en el hospital se recuperaban los ocho heridos y permanecía el cuerpo del suboficial de la infantería de Marina que murió apenas comenzó la balacera.

Las familias que se habían refugiado en la casa de Ramón volvieron a sus casas. Claudia, una bacterióloga que había pasado toda la noche en el hospital sacándoles sangre a sus compañeros para tener reservas en caso de emergencia, aprovechó para ir a dormir a su vivienda. La calma se fue restableciendo y hasta algunos pensaron en ir a trabajar.

Sin embargo, un carro del municipio advirtió por un parlante que no salieran.

A las 10 de la mañana volvieron a escucharse las ráfagas. Esta vez se oían más cerca. Los infantes de marina que habían salido a llamar a sus casas, para avisar que estaban vivos, regresaron corriendo a sus posiciones. El combate se intensificó y los aviones lanzaron más bombas.

Los uniformados les advirtieron a los pobladores que eso iba para largo, que guardaran víveres y que ni se asomaran.

Durante la tarde siguieron los disparos, los aviones, las granadas, con pequeña treguas que aprovechaban los curiosos para mirar que pasaba. La gente es muy bruta, en pleno tiroteo salen a mirar a la calle. Esto está peor que el Golfo Pérsico y todos quieren chismosear en vez de esconderse , dijo un poblador.

Al atardecer, una pequeña tregua permitió a Ramón abrir con calma los enlatados de atún y las galletas, para servir la comida.

Anoche, el pueblo se acostó nuevamente con el canto de los fusiles, de los 1.200 guerrilleros que acechan la población.

Hasta aquí los tropas han resistido muy bien, pero cada vez la arremetida es más fuerte , dijo Ramón, que no podía conciliar el sueño.

La defensa Estamos repartidos por todo el pueblo. Esperamos una nueva arremetida, pero estamos preparados .

Así definió ayer la situación en Puerto Inírida, el teniente Fabio Aya, desde una trinchera, ubicada a a cuatro cuadras de la estación.

El miércoles, cuando empezó el ataque, tuvimos un agente herido. En la noche se presentó fuego nutrido, con ceses esporádicos . dijo el oficial. Hoy (ayer) hemos tenido fuego en la mañana y por la tarde, pero no tenemos bajas. Estamos respondiendo .

Ante los constantes anuncios de la guerrilla de tomarse la población, la Policía y la Infantería de Marina habían diseñado un plan para defender el pueblo.

Nosotros tenemos un anillo de seguridad por el casco urbano, a la policía le toca la parte central del pueblo y la Infantería de Marina está en la periferia , dijo el uniformado. Ya tenemos unos sitios determinados para desembarcar tropas en caso de que se necesiten los refuerzos. Las coordenadas ya las tiene la Fuerza Aérea, solo falta constatar que existan condiciones de seguridad en la zona .

El teniente informó que los aviones OV-10 y el avión fantasma han bombardeado los alrededores del pueblo, pero no saben con exactitud el número de muertos que ha tenido la guerrilla.

Sabemos que son unos 1.200 guerrilleros de dos frentes de las Farc. Se están reagrupando y mientras nos disparan por el río otros están rodeando el pueblo para un ataque , dijo el uniformado. Tenemos información de que traen cilindros y armamento pesado, pero estamos preparados para resistir .

El general Fernando Tapias, comandante de las Fuerzas Militares, dijo ayer en Bogotá que se está coordinando con los ejércitos de Venezuela y Brasil para evitar que los guerrilleros crucen las fronteras y escapen.

Tapias reiteró que los miembros de las Farc salieron de la zona de distensión y aseguró que los militares no dicen mentiras, pues existen pruebas y evidencias de que los guerrilleros sí partieron del área de despeje.

Por su parte, otros voceros militares señalaron que en la zona se encuentran miembros de los frentes 16 y 44 de las Farc y la columna móvil Juan José Rondón, al mando de los jefes guerrilleros El Negro Acasio , Elmer Caviedes . Albeiro Córdoba y César .

Al norte del casco urbano, la inteligencia militar detectó la presencia de 300 hombres de la guerrilla en las orillas del río Inírida. Los subversivos poseen armas punto 50, lanzagranadas MGL, granadas de 40 milímetros, 60 granadas de 60 milímetros y 12 morteros .

En el pueblo existe un dispositivo de seguridad con 104 policías, dos compañías de la Armada cada una con 50 soldados, 300 hombres para rotación táctica en un lugar cercano a la laguna Macasabe y dos anillos de seguridad de 200 y 250 hombres, entre esa laguna y el río Inírida.

Así mismo, en el costado oriental del río están apostados 200 infantes de marina.

La Fuerza Aérea presta apoyo con 15 aeronaves entre ellas el avión fantasma , OV10 y helicópteros UH60, y Bell 212.

*Los nombres fueron cambiados por petición de los pobladores.

PIEDEFOTO: DE ESTE LADO DEL RIO INIRIDA se encontraba la guerrilla atacando Puerto Inírida.

Archivo / EL TIEMPO

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