50 AÑOS BENDICIENDO AL LLANO

50 AÑOS BENDICIENDO AL LLANO

El monumento a Cristo Rey que cuida y bendice a Villavicencio cumple sus primeros cincuenta años de vida. La fecha exacta de su inauguración está en entredicho pues se debate entre el 24, 25 y 30 octubre de 1949. Tiempos en los cuales la violencia política azotaba a nuestro país y de manera particular al llano colombiano.

22 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Debido a la crueldad de la guerra, Eliseo Achury, párroco de la ciudad en aquella época, decidió hacer un voto a Cristo Rey para que llegara la paz a la región. Y para esto pensó en hacerlo de manera parecida al Salvador que bendice a la ciudad de Río de Janeiro, en Brasil.

Corría el año de 1948 y el tema para muchos de los ciudadanos de Villavicencio era menos que descabellada pues al cerro de El Redentor no subían sino las hormigas, según palabras de Monseñor Gregorio Garavito, testigo directo de la construcción del monumento.

De todas maneras el padre Achury no desistió y pidió los planos del monumento al arquitecto monfortiano, padre José Ramaquel, quien ya había realizado los planos de la catedral de Villavicencio, de la iglesia La Grama, de la torre de Restrepo y la iglesia de Guamal. El hizo los planos del monumento para una especie de culto, coronado por la estatua de Cristo Rey. Un voto llanero a Cristo pidiéndole la paz , recuerda monseñor Garavito.

Mientras tanto la estatua fue encargada al escultor Didimo Beltrán, en la ciudad de Bogotá. A medida que eran esculpidas cada una de las piezas del monumento en la, aquella época, lejana capital de la República, el padre Eliseo Achury realizó un pequeño carreteable, partiendo del parque infantil, el cual todavía existe, por donde la comunidad de Villavicencio llevaba ladrillos, cemento y piedras para la construcción del monumento en la parte alta del cerro.

Fue algo muy bonito porque toda la comunidad se reunió y trabajó para la construcción del monumento a Cristo Rey , relata Monseñor Garavito.

Finalmente, a mediados de 1949 se dispuso el traslado de las piezas armables de la estatua desde la capital del país en camiones que a duras penas transitaban por aquella serpenteante y peligrosa vía. Y desde el parque infantil, a fuerza y pulso las inmensas piezas fueron llevadas hasta la cumbre del cerro donde finalmente se armó la estatua.

Aunque ya no se le llama nuestro Monserrate y ya no suben personas descalzas en actitud penitente por la carretera hecha a pico y pala sin ayuda oficial de ninguna clase, Cristo Rey celebrará en noviembre sus cincuentas años de estar bendiciendo a los llaneros.

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