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MILLONARIOS ESTABA TOCADO

MILLONARIOS ESTABA TOCADO

No es exagerado afirmar que la hinchada de Millonarios se anotaba al empate frente a Atlético Nacional como un buen negocio... Por antecedentes recientes y sin discusión, como ese paseo brillante de Copa Libertadores por tierras limeñas.

Por el mismo presente: el cuadro albiazul escampa de una crisis y echa mano a lo último que puede perder el ser humano, el orgullo, mientras el elenco verdolaga goza de buena salud y hasta deleitó con un banquete de fútbol en el segundo tiempo en El Campín.

Y es que por momentos parecía que la fiesta era en el Atanasio Girardot: por el fervor de los paisas en la tribuna, por el marco verde, por el toque sutil y exquisito de García, Fajardo, Tréllez, Herrera, Restrepo, Aristizábal...

Con esos parámetros, Millonarios liquidó el partido a su favor 1-0. Como si fuera un visitante: contragolpe que se inicia en su área, la salida de Torres, el pase a Otero, el compás de espera y el aterrizaje de John Pocillo Díaz para crucificar a René Higuita a los 22 minutos del complemento.

Cuando mejor jugaba Nacional (a los veinte minutos del segundo período), vino ese puntillazo que aniquilaba críticas, que reivindicaba a los jugadores, que renovaba las celebraciones entre protagonistas y aficionados.

El primer tiempo fue desesperante. Con marca a presión por todos los rincones de la cancha. Desde la misma salida de las zagas, que desembocaron en permanentes equivocaciones en la entrega, en reiterados roces. Los técnicos dicen que es un partido muy táctico. El que paga protesta porque las emociones escasean.

Quedó, eso sí, una jugada para la polémica: pena máxima sobre Alexis García. El volante entró tocando con Tréllez y Aristizábal, alcanzó a desbordar a Eddy Villarraga y el arquero lo cruzó. Fue a los 33 minutos de la inicial. Ni siquiera para la duda. Pena máxima indiscutible.

Nacional incluyó a Luis Alfonso Fajardo por Gabriel Jaime Gómez y ganó en manejo, en toque, en sensación de apertura, por las frecuentes asociaciones con Alexis García, Tréllez, Aristizábal y los laterales proyectados al ataque.

La actitud de Millonarios no cambió. Y eso hay que abonárselo, porque, peleando en las franjas con Otero, Niño y Díaz, no perdió los estribos (se desconcentró en algunas jugadas con pelota quieta), auncuando sin salida...

Villarraga adquiría el rótulo de figura con acertados despejes con los puños, con una atajada espectacular de un disparo de Aristizábal, porque definitivamente entregaba confianza en el fondo.

El juego alegre de Nacional se transmitió a la mente. Y muy alegremente se desprotegió atrás. Por lo mismo, Millonarios delineó su primer intento a los 20 minutos cuando salió en contraataque, tomando a toda la defensa sin mayores argumentos, en una acción que terminó con un cabezazo de Méndez que pegó en el palo derecho de Higuita.

Con esa medida, llegó la anotación de Díaz y un par de riesgos más para el arco de René Higuita. Atrás, Villarraga cerró con candado la puerta y se configuró en estrella de la cancha al desviarle un remate a John Jairo Tréllez.

Sí. Nacional jugó bonito, puso espectáculo, pero Millonarios hizo el gol...

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