GESTION

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EN TIEMPOS de crisis económica, un trabajador puede verse obligado a sufrir calladamente a un jefe insoportable con tal de mantener un empleo.

25 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Pero ahora se ha dado vuelta la tortilla, y muchos gerentes estadounidenses tienen que soportar un alto absentismo laboral y hasta un desempeño peor a lo requerido, para evitar quedarse con una plaza vacía. Por supuesto, la tasa de desempleo en Estados Unidos fue en septiembre del 4,2%, una de las más bajas en la historia de ese país, y la gente puede darse el lujo de cambiar de trabajo en cuanto algo no le gusta.

Para Kent Davis, gerente general de un taller de mecánica en el estado de Colorado, la sola idea de abusar de los empleados en un mercado laboral escaso constituye una fantasía. Cómo puede haber jefes insufribles en una economía en la que no existe el desempleo? , se pregunta.

Davis dice que le es tan difícil conseguir personal confiable para el taller, que no le ha quedado más remedio que aceptar un absentismo de entre el 10% y el 20%. Además, se lamenta, los trabajadores piden tiempo libre por cualquier razón, por absurda que sea.

Un empleado abandonó el taller un día diciendo que tenía una emergencia personal. El refrigerador no le funcionaba , dice Davis.

Recientemente, ocho personas faltaron el mismo día. Su equipo es de 24 empleados.

Aunque a veces quisiera decirle a un empleado lo que se merece, siempre acabo por morderme la lengua. Ningún jefe en el mercado laboral de hoy se atreve , asegura Davis.

LOS JEFES también se quejan de que una manzana podrida puede dañar a todo un equipo. Y muchas veces estos empleados incompetentes suelen acusar al jefe de crear una mala situación en la oficina.

Stanley Herz, quien dirije una firma de cazatalentos ejecutivos, dice que después de pasar 20 años oyendo cuentos de malos jefes, por lo general tomo partido por el superior. Lo que sucede a veces es que el trabajador ha encontrado una situación difícil y no tiene las herramientas o el talento necesarios para salir de ella .

Pero la única receta para evitar caer en las manos de un mal jefe, o terminar con un empleado nocivo para el grupo, es seguir el instinto.

Fred Barrett, consultor laboral, tiene un sistema que, según él, ha sido útil a mucha gente a la hora de buscar empleo.

Vaya al baño y revise la calidad del papel , dice. Si es suave y de buena calidad, esto es buena señal. Si es de los baratos y rugoso, piense si de veras quiere trabajar en una compañía que no respeta a sus empleados lo suficiente como para darles un buen papel de baño . Es un consejo poco ortodoxo y hasta puede sonar poco profesional, pero sin duda parece ser la última palabra.

Por Sue Shellenbarger y Carmen Alicia Fernández

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