QUE NO SE PAREN

QUE NO SE PAREN

Lo que observamos y escuchamos el domingo en Uribe y en las calles de casi todos los municipios del país, debe servirnos para aferrarnos unidos en favor de un solo ideal como es el de lograr que los violentos cesen sus acciones.

26 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Las multitudinarias marchas del No más! son la reafirmación de lo que más de 10 millones de colombianos expresamos en las urnas en el 97, cuando votamos en el mandato por la paz.

Pero esto no es suficiente, es necesario que seamos constantes en nuestra exigencia y mantengamos nuestra voluntad firme para seguir saliendo a las convocatorias que sean necesarias hasta conseguir lo que queremos todos: la paz.

No hay que desanimarse porque aparentemente no se ven resultados inmediatos y tangibles, lo que sucede es que un conflicto tan antiguo y tan complejo, y del cual ya nos dejamos coger ventaja, no se soluciona con una o dos marchas grandes ni de un día para otro, se requiere un proceso largo que tal vez tarde varios años, y por eso necesitamos ser persistentes.

A lo largo de la historia humana, las expresiones de unión y de persistencia siempre han logrado triunfar frente a las tiranías y a otras circunstancias o causas que las generan. Si seguimos manifestándonos masivamente y continuamente, de todas las formas posibles, esa presión algún día logrará sus resultados, como se consiguió en España, en la India, en Alemania y en tantos otros países.

La instalación de la mesa de negociación y del comité temático, el domingo anterior en Uribe, nos debe dar pie para reafirmar la petición de No más! No más secuestros, no más extorsiones, no más combates, no más ataques a municipios, no más ataques a la población civil desarmada, no más violaciones a los derechos humanos, no más destrucción de los recursos naturales, no más guerrilla, no más paramilitares, no más delincuencia. Claro que a estos No más! le podemos agregar otros, que también generan violencia social, como: No más corrupción administrativa, no más clientelismo, no más politiquería, no más desigualdad social, no más Upac, no más desempleo, no más ciudadanos pagando los descalabros del sistema financiero, no más cierre de hospitales y no más analfabetismo.

Autoridades, gremios, iglesia, educadores, estudiantes y comunidad en general, en nuestras manos está un gran porcentaje del éxito de este proceso de paz que se está iniciando. Asumamos responsabilidades, cada uno desde nuestra posición, y aportemos hechos de paz que aclimaten un verdadero ambiente de transformaciones sociales, políticas y económicas en nuestro país.

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