DE GUASCA A CATALUÑA

DE GUASCA A CATALUÑA

En la provincia de Cataluña, en España, Colombia no solo es conocida por la suavidad del café, las gambetas de Harold Lozano o Edwin Congo o por los triunfos de Juan Pablo Montoya en la fórmula Cart.

23 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Cuando en esta región de la madre patria se habla del país sus habitantes se olvidan por un momento del tráfico de cocaína y de la violencia guerrillera para mencionar a 13 jóvenes campesinos, oriundos de Guasca en Cundinamarca.

A pesar de que algunos ni siquiera han terminado el bachillerato y mucho menos han logrado un título universitario, se convirtieron durante tres meses en los mejores embajadores de Colombia en esa nación. Para lograrlo utilizaron una sola herramienta: las ganas de trabajar.

Estos personajes son Fernando Tovar, José Néstor Velandia, Juan Carlos Beltrán, Edgar Garzón, Aldemar Sarmiento, José Ignacio Rivera, Edgar Colorado, Adonías Rueda, Oscar Tovar, Fredy Diaz, Omar García, Nelson Rodríguez y Libardo Sarmiento, que se unieron a 20 más del municipio de Guepsa en Santander.

Ellos empacaron maletas y viajaron a las ciudades de Torres de Segre y Verdú, ubicadas cerca a Lérida, con el propósito de laborar como trabajadores temporales en la recolección de pera, melocotón, nectarina (una combinación de las dos primeras) y de uva durante los meses de julio, agosto y septiembre, época de verano.

El viaje fue el resultado de un convenio efectuado entre la Asociación de Agricultores de Cataluña (Unió de Pagesos, en idioma catalán) y Asosiecha, entidad que ha trabajado en la recuperación ambiental y en la conservación del patrimonio histórico del valle de Guasca.

Luego de un proceso de selección liderado por los presidentes de ambas entidades se escogieron los jóvenes, no solo porque se caracterizan por su calidad humana en las veredas La Floresta y San Isidro del municipio, sino porque según Roberto Santos, presidente de Asosiecha, son jóvenes honrados que tienen muchas capacidades para trabajar.

El convenio hace parte del trabajo de Asosiecha para generar empleo en el municipio, pero también para consolidar un trabajo que beneficie a la comunidad , sostiene Santos.

Para los 13 jóvenes la experiencia fue inolvidable. Aparte de lo simplemente anecdótico como el hecho de viajar en avión (ninguno lo había hecho hasta entonces), conocer el mar, aprender algo del idioma catalán o conocer algunas de las principales ciudades de España como Barcelona, aprovecharon cada jornada de trabajo al lado de campesinos marroquíes, argelinos, nigerianos y españoles para vivir experiencias que ahora quieren aplicar en las fincas de sus municipios.

Quedaron impresionados por la puntualidad de las personas, la organización de las fincas (que son muy productivas, a pesar de que no tienen ni la mitad de los recursos que se ven en las de Guasca) y porque los campesinos son muy colaboradores entre sí y se ayudan en la producción de las cosechas.

Además, en la región quedaron muy impresionados por nuestro trabajo. Salimos en muchas ocasiones en la prensa de la zona donde destacaban nuestra labor , dice Fernando Tovar.

Trabajaban un promedio de ocho horas diarias (ganaban cerca de siete mil pesos por cada hora), lo que les representó ingresos equivalentes a un año de trabajo en su municipio y de paso un logro aún mayor, que Edgar Colorado resumió así: pudimos cambiar la imagen de colombianos coqueros a una de colombianos trabajadores que conocen el campo .

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