LOS NIÑOS PIDEN AUXILIO

LOS NIÑOS PIDEN AUXILIO

Una Red de Prevención al Maltrato adscrita al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) - seccional Cundinamarca desarrolló este año un ejercicio para obtener datos sobre el maltrato infantil en un municipio ubicado en el norte del departamento.

30 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Para tal fin decidió efectuar un sondeo a 600 alumnos de una escuela primaria de la localidad.

Los resultados no dejaron de causarle más de un escalofrío a los funcionarios encargados de contabilizar los datos, ya que del total de los jóvenes encuestados entre los 5 y los 15 años de edad 218 sufren de maltrato físico y 69 de agresiones psicológicas.

Fuera de eso, otra gran parte de ellos sufren agresiones indirectas debido a que los cónyugues de 152 de las familias a las que pertenecen (fueron analizadas 398) se golpean.

Estos datos son apenas una pequeña muestra de las agresiones que a diario reciben los niños cundinamarqueses, que están llegando a índices alarmantes.

Solo en septiembre a la regional del Instituto fueron reportados 1.270 casos de maltrato, entre los que sobresalieron la violencia de pareja, que afecta indirectamente la psicología del menor, y otros casos relacionados con el consumo de drogas y alcohol, problemas sexuales, problemas nutricionales, demandas por inasistencia alimentaria, entre otros.

La mayoría de casos se presentan en Soacha, en donde fueron reportados 231, le siguen Cáqueza con 299, Girardot con 198, Facatativá con 164 y Zipaquirá con 149 niños agredidos.

Los delitos más comunes en estas poblaciones son, en su orden, los problemas relacionados con la inasistencia alimentaria (con más de 500 casos), el maltrato originado por inconvenientes en las relaciones de pareja (161) y entre padres e hijos (128).

Así mismo, una de las agresiones más comunes es el maltrato físico directo, constituido por golpes y daños físicos.

Cifras alarmantes Pero si los datos del Bienestar Familiar son alarmantes, los que maneja la Defensoría del Pueblo de Cundinamarca no son menos preocupantes.

De acuerdo con esta entidad, el departamento ocupa el cuarto lugar en el listado nacional, después de Bogotá, Antioquia y Valle, en cuanto a las agresiones a los infantes al interior de la familia.

Según datos presentados este año por José Fernando Castro, Defensor del Pueblo, y teniendo en cuenta cifras consolidadas de 1997, en Cundinamarca se presentaron 2.333 casos, contra 13.087 registrados en Bogotá y 3.015 en Antioquia.

En cuanto a las cifras de 1998, la Defensoría tiene reportes de 1.429 casos relacionados con maltrato infantil. Entre estos sobresale la insistencia alimentaria (482 casos), el acceso carnal violento (99), el acceso carnal abusivo (24), la corrupción de menores (18) y el incesto (8).

Con respecto a denuncias sobre violencia intrafamiliar, la entidad asumió la defensa de 800 personas sindicadas.

En lo que va corrido de 1999, la entidad ya tiene un consolidado de 1.287 delitos relacionados con el maltrato al menor, de los cuales 66 están sindicados por acceso carnal violento, 38 por acceso carnal con consentimiento del menor, 9 por corrupción de menores, uno por incesto y 783 con respecto a la violencia intrafamiliar, caracterizada por agresiones protagonizadas por miembros de la familia .

Razones del problema Tanto para el Instituto como para la Defensoría, las causas de esta situación son múltiples. Una hace referencia al problema cultural del departamento, donde todavía priman las relaciones de poder por parte de los hombres hacia las mujeres y por parte de los adultos hacia los niños.

De acuerdo con los expertos, esto determina una manifestación de propiedad sobre la cual se dispone, sin tener en cuenta el respeto por los derechos humanos.

Otra de las causas es el alto consumo de alcohol en las zonas rurales, el cual agrava las conductas violentas a nivel físico y sicológico; así mismo la repetición de historias vividas por los padres en la infancia marcadas por episodios de maltrato causa traumas y baja autoestima, que estos desahogan en sus hijos.

De acuerdo con Corina Duque, Defensora del Pueblo de Cundinamarca, las agresiones también se presentan por la falta de respeto hacia el otro, debido en muchos casos a la falta de tolerancia de los padres, que no respetan los cambios generacionales de sus hijos, que se notan en la forma de vestir, la música y la vida social de los jóvenes .

A esto se agrega que muchos de los padres tienen que ausentarse la mayor parte del día de sus casas, dejando a los niños a la deriva y bajo la influencia de otros jóvenes que los involucran en el pandillismo y las drogas.

Esta situación se presenta principalmente en la regiones de la Sabana del departamento, donde la mayoría de madres y padres trabajan en los cultivos de flores, labor que en ocasiones los obliga a trabajar en jornadas que se extienden por más de 12 ó 14 horas.

Pero paralelamente a la descomposición familiar, el conflicto armado también genera maltrato a los menores, pues algunos de ellos son reclutados por la subversión. En al menos 44 municipios del departamento la violencia genera conflicto entre los menores. Entre ellos sobresalen las zonas de Cáqueza, Gachetá, Fusagasugá, Girardot, La Mesa, Facatativá, Villeta y Pacho.

Aparte de la deserción escolar, estas agresiones producen en los menores retardos de crecimiento, desnutrición, baja autoestima, y algo peor: que lo más seguro es que en un futuro van a descargar todo el resentimiento en sus hijos, en una espiral de violencia interminable.

Por eso según Mercedes Mora, coordinadora del centro zonal del ICBF de Chocontá es necesario enfocar la rehabilitación hacia los menores, que son los que más tarde serán cabezas de familia, y fortalecer la autoestima de la mujer, que siempre ha sido agredida por el hombre.

Red contra el maltrato Ya hay 36 municipios que están capacitando a la comunidad para prevenir el maltrato infantil. La meta es tener el cubrimiento del 100 por ciento del departamento en el año 2000.

A pesar de que cada una de las entidades encargadas de prevenir el maltrato maneja estadísticas independientes, la Gobernación de Cundinamarca a través de la secretaría de Salud y con el apoyo del despacho de la primera dama, Inés Elvira Schuk viene trabajando desde hace un año en la implementación de una red de prevención al maltrato infantil.

La red está conformada por entidades como Bienestar Familiar, Policía, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Acción Comunal, entre otras instituciones, con el fin de crear redes municipales de prevención contra el maltrato infantil.

Nohora Nelly Moreno, sicóloga de la Secretaría de Salud y una de las coordinadoras del programa, dijo que están dando lineamientos como la capacitación a funcionarios públicos, educadores y comunidad en general, para enseñar cómo se debe prevenir el maltrato infantil. Ya tenemos 36 municipios capacitados , señaló Moreno.

Por su parte, Consuelo García, otra de las coordinadoras del programa, dijo que adicional a la conformación de la red se está implementando un formulario único para el registro de los casos de maltrato, porque no hay estadísticas consolidadas en Cundinamarca. Aspiramos a que en el año 2000 ya tengamos una cifra consolidada y los por qué del maltrato infantil , señaló García.

En qué consiste la red? La idea es que las personas capacitadas empiecen a diseñar acciones de promoción del buen trato y prevención del mal trato, a través de talleres que se están dictando a la población, a los maestros, a las madres comunitarias y a los estudiantes.

Municipios como Anolaima, Arbeláez, Cáqueza, Carmen de Carupa, Chía, Chocontá, El Colegio, Fusagasugá, Fómeque, Facatativá, Gachetá, Guachetá, Girardot, Guatavita, La Palma, La Mesa, La Vega, Madrid, Medina, Nemocón, Pacho, Puerto Salgar, San Juan de Ríoseco, Sasaima, Sesquilé, Soacha, Sopó, Tabio, Tenjo, Tocaima, Ubaté, Vergara, Villeta, Viotá y Zipaquirá ya implementaron la red de prevención al maltrato e iniciaron sus capacitaciones.

Por su parte la primera dama del departamento, Inés Elvira Schuk, dijo que la prevención del maltrato debe iniciarse desde que el niño nace. Por eso diseñamos una tarjeta que enviamos a los hospitales de la red pública de Cundinamarca, dirigida a los padres con mensajes específicos de prevención del maltrato, donde se plasman los derechos del niño y les queda el recordatorio para poner la huella, el peso y el médico que atendió al recién nacido .

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